En su forma de aceite no solo sirve por su fragancia, sino que ayuda a combatir las depresiones, para relajar el sistema nervioso, como antiinflamatorios y hasta como afrodisíaco. Gracias al linalol (uno de los principales compuestos orgánicos de sus flores), se produce su notable acción de sedante, lo que puede incidir en la reducción del estrés y en una mejora total de la salud emocional.

Pero también están el indol, jasmon y acetato de bencilo, que además de aportar el aroma y las propiedades afrodisiacas, ayudan a formar un aceite exquisito para masajear el cuerpo. La elasticidad de la piel, los dolores musculares e incluso las inflamaciones también pueden lograrse con este aceite.

Infusión de jazmín

Por sus propiedades astringentes y analgésicas, el jazmín contrarresta la menopausia, el dolor durante la menstruación y el dolor después de dar a luz. Del mismo modo, en forma de infusión y directamente con sus flores, ayuda a combatir la tos, la ronquera y algunas enfermedades de las vías respiratorias altas como la laringitis, así como para sanar lesiones bucales. Malestares estomacales, infecciones y la fiebre pueden ser combatidos con esta flor en forma de té.

Una buena fórmula es prepararlo como infusión, agregando una cucharada de hojas de jazmín en dos tazas de agua, dejar reposar esto después de hervido por cinco minutos y tomarse. Con ello se obtendrán notables beneficios. Así, por su alto contenido de ácido salicílico, al estilo del sauce, se logra un efecto analgésico, importante para aliviar dolores de cabeza, malestares estomacales e incluso la pérdida de peso y en su contrario, la mejora de la circulación sanguínea.

aceite de jazmín

Las mujeres embarazadas y en etapa de lactancia pueden consumir dosis moderadas de jazmín sin tener efectos secundarios o perjudiciales. Como se ve, son escasas sus contraindicaciones. Más bien es muy recomendable extender su uso en las etapas de grandes fríos, pues en ahí las enfermedades son más fuertes, y esta planta ayuda a levantar las defensas del organismo. En fin, que el exquisito aroma también es calidad, más allá de la superficie que cubre. En el interior siempre estará el jazmín, al auxilio de múltiples padecimientos.