Los jardines naturales son pequeños trozos de naturaleza en nuestro propio hogar. En este tipo de jardines, somos solo testigos. Cualquier intervención humana está prohibida: nada de venenos y podas mínimas indispensables. Puede resultar triste encontrar una planta querida devorada completamente por una oruga, pero esa oruga será en algún momento una mariposa que polinizará las demás plantas. Además, los vegetales no son tan indefensos como pensamos: muchas especies producen toxinas que las protegen o renacen incluso cuando no tienen ni una sola hoja en el tallo.

Para tener un jardín natural, no basta con colocar cualquier tipo de planta. Los animales se alimentan de especies específicas y, en ellas, encuentran también refugio. No podemos incluir una lista, ya que depende de cada país, pero es bueno saber en qué basar la búsqueda. Es importante encontrar especies propias de la región (en referencia, principalmente, al clima; en ocasiones, se habla de ‘ecorregiones’) y familiarizarse con las especies de aves e insectos de la zona.  Los jardines ornamentales suelen ser “desiertos verdes”, con poca comida disponible; los jardines naturales son oasis en medio de una jungla de cemento.

Las orugas se convierten en mariposas, pero otros animalejos pequeños son feos y dañinos toda la vida…según nuestras percepciones humanas. En la naturaleza, todos tienen un rol. Los caracoles y babosas se encargarán de podar las plantas;  hay especies de hormigas que harán lo mismo, pero la mayoría son, de hecho, carnívoras y protegerán nuestras plantas. Este mismo rol de guardián lo cumplirán las arañas. Los insectos son también alimento de las aves y ellas vendrán a cazarlos.

Una pila de compost es otro buen aporte a la naturaleza a través de la jardinería. Basta con colocar en un tarro con tierra (50/50, para evitar malos olores) todos los desechos de origen vegetal que produzcamos en la cocina. La tierra puede ser usada para mantener nuestros suelos saludables pero el objetivo principal es reducir la producción de basura.

 En zonas donde llueve mucho, regar no es necesario, pero en lugares donde el agua llega esporádicamente, juntar agua de lluvia ayuda a reducir el consumo de agua potable. Las plantas, después de todo, no la necesitan. Puede hacerse en tarros, que se cierran durante el tiempo en que no se usan para evitar su putrefacción o la incubación de mosquitos.

Con respecto a los comederos para colibríes, numerosas organizaciones de observadores de aves desaconsejan su uso: el azúcar promueve la generación de microbios que enferma a los colibríes. Para atraer estas bellas avecillas, basta con armar un sector con especies florales que les sean atractivas.

Los jardines naturales no sólo ayudan al ambiente, reduciendo el uso de venenos, agua potable y proveyendo alimento y refugio a los animales silvestres. También aportan servicios a la humanidad, generando oxígeno y  ayudándonos a comprender mejor como opera la naturaleza. Son particularmente enriquecedores en casas con niños.