En primer lugar ten en cuenta los sentimientos de tu actual pareja. Igual no le importa quedar con él o con ella de vez en cuando para tomar un café, pero en el fondo cada vez que ve a esa persona le entra un “come come” por dentro. ¿Es tu pareja celosa? ¿Crees que podría molestarle su presencia?

La mejor forma de saberlo es, por supuesto, preguntándole directamente, de una manera amable y que le ofrezca la posibilidad de decir que no sabiendo que no te va a molestar ni te vas a sentir mal por ello: “He pensado que quizás pudiéramos invitar a X a la boda, pero no sé si sería buena idea, ¿qué te parece a ti?” Esto podría ser un buen comienzo.

¿Cómo se sentirá tu ex?

Si tu pareja no tiene problema con el tema entonces es el momento de planteárselo a él o ella. Aquí hay que tener mucha mano izquierda, ya que hemos hablado al principio de un caso hipotético en el que ambos tenéis pareja y una vida hecha. Pero ¿y si tu ex no ha rehecho tu vida? A lo mejor te vienen a la cabeza preguntas como: ¿Podría seguir sintiendo algo? ¿Quizás se tomaría la invitación como si le estuvieras refregando tu felicidad?

¡Detente! Si te haces esas preguntas lo que estás haciendo es pensar por esa persona y dar por ciertas cosas que no sabes en absoluto. A no ser que tengas la certeza de que tu ex todavía está esperando el momento en que rompas con tu pareja para recuperarte, no tienes por qué dar nada por sentado.

Lo normal en estos casos es que, al igual que has hecho con tu pareja, le preguntes de una manera directa, dándole siempre la oportunidad de decir que no. Déjale claro que ambos, tu pareja y tú, queréis que acuda y que la invitación es de parte de los dos. Pero si tienes tanta confianza, bien puedes preguntarle directamente si le apetece recibir la invitación o se sentiría incómodo o incómoda acudiendo a la ceremonia dejándole claro que entenderías perfectamente ambas respuestas.

¿Y el resto de invitados?

Mucha gente se preocupa en estos casos por cómo se pueden sentir terceras personas ¿se ofenderían los padres de tu actual pareja? ¿Podría tu madre, que siempre prefirió a tu ex, acabar diciendo algo inconveniente?

Es imposible controlar todo lo que puede suceder en una boda, especialmente lo que se refiere a las reacciones o sentimientos de otras personas. Es vuestra boda y son vuestras decisiones y tratar de adivinar lo que piensa todo el mundo no es una tarea que os corresponda.