Tomar decisiones con respecto a tu alimentación va mucho más allá de elegir qué comida cenarás. Por ejemplo, si compras productos locales o si adquieres alimentos importados es una elección mucho más importante de lo que crees. Te vamos a explicar por qué.

Consumir alimentos producidos localmente es una forma de apoyar las economías sustentables. Con un aparentemente simple acto de compra, decides apoyar a los productores locales o darle tu dinero a mega-corporaciones multinacionales. Sin embargo, esto no es lo único importante con respecto a los alimentos ecológicos.

Así como es recomendable consumir alimentos locales, también es ideal, si se cuenta con el espacio, tener un huerto propio. Tener un huerto ecológico no sólo sirve para el auto-consumo sino también para comercializar los productos en mercadillos ecológicos o intercambiarlos con otros pequeños productores por otros alimentos. Cosechar nuestras propias frutas y verduras nos brinda tranquilidad pues sabemos de dónde vienen esos productos, además de que obtenemos productos orgánicos, saludables y frescos sin pagar precios excesivos.

Algo positivo de la agricultura ecológica es que puede proveernos alimentos ecológicos durante los 12 meses del año. La clave se encuentra en adquirir y consumir los productos de temporada y no simplemente aquellos que solemos elegir, sin variar nuestra dieta y comiendo alimentos cosechados de forma artificial o poco natural.

Los alimentos ecológicos y cultivados localmente (o en tu propio huerto) son de mayor calidad gracias a que no deben ser trasladados grandes distancias para llegar a tu plato. Sólo debes comprarlos en tu mercadillo ecológico más cercano y cogerlos de tu patio o jardín y ya estarán listos para ser cocinados.

La agricultura ecológica supone grandes ventajas para el medio ambiente. Al no tener que utilizar el transporte para recorrer grandes distancias al llevar los alimentos, se reduce de forma significativa la huella de carbono del producto. Por otra parte, esto también disminuye los costes para nuestro bolsillo, ya que los alimentos son más baratos si no implican altos gastos en transporte.

Para poder colaborar con la reducción de la huella de carbono también tenemos que tener en cuenta el medio de transporte que utilizamos al ir a comprar nuestros alimentos. Si viajamos en coche varias veces a la semana, vamos a contaminar más que si usamos la bicicleta o si utilizamos el transporte público dos veces a la semana. Es decir, es recomendable ir de compras menor cantidad de veces al mes y desplazarnos distancias mucho más cortas para evitar contribuir a la contaminación ambiental.

Si tienes cosechas propias de tu huerto, puedes hacer conservas o mermeladas exprimir hasta la última gota de tus alimentos ecológicos. Si guardas esas conservas dependiendo de los productos de cada estación, tendrás productos variados durante todo el año.

Y, recuerda, cuando compras en mercadillos, huertas ecológicas o a productores locales directamente, haces menor uso del embalaje que se emplea en los supermercados o productos congelados. Sin dudas, este es otro punto importante por el cual es recomendable consumir productos ecológicos y locales.