Muchos padres llevan a casa un perro o un gato para sus hijos y acaban teniendo que ocuparse de todo porque estos se desentienden del animal pasados los primeros momentos. Permitir esto les estará transmitiendo el mensaje de que las mascotas pueden tratarse como un capricho o como un juguete que se deja en un estante cuándo ya no entretiene. O que realmente no tienen por qué hacerse responsables de nada, ya que otra persona asumirá el trabajo que ellos no realicen.

Niños de un hogar cuidando de su gato

Cada edad, una tarea

No se trata de obligar a un niño pequeño a que asuma más responsabilidad de la que es capaz o de presionar a un adolescente para que invierta todo su tiempo libre con el animal. Se trata de desarrollar buenos hábitos y de transmitir al niño que el animal es un ser vivo que puede dar mucho cariño y ser un buen amigo, pero que necesita de nosotros y de nuestros cuidados.

La mayoría de los expertos coinciden en que a partir de los ocho años se pueden dar al niño responsabilidades individuales, siendo preferible ayudarles a realizar las tareas hasta esa edad. Uno de los principales trabajos que el niño puede asumir fácilmente es el de darle la comida a la mascota de una forma adecuada, en la cantidad y el horario debidos. También puede asegurarse de que tiene agua disponible. Al principio debemos de controlar su trabajo, pero es bueno que el niño vaya haciéndolo por si mismo sin que se lo recordemos.

Niña observando un pez que tienen en casa

Otros trabajos que pueden realizar los más pequeños de la casa son el cepillado del animal o encargarse de que sus juguetes estén recogidos al final de la jornada. Debemos de felicitar al niño cuándo cumpla con sus tareas sin tener que recordárselo.

Ayudarles a ser adultos responsables

Un adolescente puede colaborar en sacar el perro a pasear o en limpiar las jaulas y areneros de las mascotas. Realmente ya puede hacer cualquier trabajo relacionado con sus animales, excepto quizás llevarlos al veterinario por su cuenta.

No olvidemos los estímulos positivos, que del mismo modo que funcionan con nuestras mascotas también son muy aconsejables para los humanos. Los adolescentes siempre están pidiendo tener algo más de libertad y más derechos. Premiarles con algo que desean cuándo muestran una actitud responsable con sus mascotas es también una manera de transmitirles que hacer lo correcto merece la pena.