Antes de que erigieran esta basílica, los franciscanos habían levantado un pequeño oratorio dedicado a la Santa Cruz en las afueras de la ciudad. Con el tiempo, los monjes sintieron que dicho edificio no era suficiente y planificaron la construcción de la Iglesia de Santa Croce, que se terminó en el año 1295 y cuya obra estuvo en manos de Arnolfo di Cambio.

El edificio está construido en forma de cruz, con una nave muy ancha y dos pasillos laterales. El techo es de madera. Hasta el siglo XIX no se terminaron ni la fachada ni la torre central, ya que los franciscanos se rehusaron a recibir financiación de una familia noble de la ciudad, que deseaba que colocaran su escudo en el frente de la basílica a cambio del dinero.

Exterior de Santa Croce

Si bien la parte inferior de la basílica no es tan suntuosa como la Iglesia Santa María Novella, las obras de arte que se albergan en su interior no tienen comparación. En sus capillas hay frescos de grandes artistas como Giotto, Donatello o Brunelleschi.

Pero la Santa Croce no es una iglesia más. En ella se encuentran las tumbas de numerosas personalidades florentinas, funcionando como el Panteón de las glorias italianas. Allí se encuentran sepultados Miguel Ángel, Nicolás Maquiavelo, Galileo Galilei, Guillermo Marconi, Giorgio Vassari, Gioaccochino Rossini, Lorenzo Ghiberti, Vittorio Alfieri y Ugo Foscolo.

El primer de los sepulcros que encontrarás es el del Maestro Buonarroti, fallecido en 1564. Más de una década después de la muerte de Miguel Ángel, Vassari concretó el mausoleo dedicado a él y decorado con esculturas que representan la pintura, la arquitectura y la escultura.

Interior de Santa Croce en Florencia

Exactamente enfrente del sepulcro de Miguel Ángel se encuentra la tumba de Galileo Galilei, en la nave lateral izquierda. El mausoleo dedicado al gran científico fue construido en 1737 por Battista Foggini y, desde entonces, allí se encuentra enterrado.

También tiene su lugar en la Santa Croce el poeta Dante Alighieri, con un monumento funerario que se encuentra ubicado en la nave lateral derecha de la iglesia. Tras 500 años de su muerte, Stefano Ricci construyó una tumba dedicada a él, para que sus restos retornaran a Florencia, ciudad de la que se había tenido que exiliar. Sin embargo, nunca volvieron y este monumento permanece vacío.

Museo de Santa Croce, con varias tumbas de personajes importantes de Florencia

Finalmente, no te puedes perder la tumba de Maquiavelo, una figura importantísima de la política y la filosofía florentinas del Renacimiento.

Si por falta de tiempo tuvieras que elegir una sola iglesia de toda Florencia para visitar, definitivamente la basílica de Santa Croce debería ser la vencedora. Su tamaño, las esculturas y los célebres mausoleos son razones suficientes para decidirse por ella. Pero, cuidado: si no te quieres perder nada, tienes que dedicarle al menos una hora a recorrerla.