De un tiempo a esta parte muchas personas han decidido tener en su casa un hurón como animal de compañía. Su pequeño tamaño, la belleza de su pelaje y lo sencillo de sus cuidados son motivos que animan a muchas personas a decidirse por estos animales.

Hay que tener en cuenta que un hurón no es un hámster, por muy grande que sea su jaula no puede pasarse toda la vida confinado en ella. Su modo de ser y sus necesidades son más acordes con un perro o un gato, necesitan jugar, estar sueltos y relacionarse con sus dueños. Esto es algo muy importante que se debe de saber antes de llevar un hurón a casa, para determinar si es la mascota ideal para nosotros.

La vida en el hogar

Un hurón necesita de una jaula, siempre mejor cuánto más grande sea y más tiempo se vaya a pasar en ella. Comen pienso especial para ellos, por lo que la comida no es un problema. Ocasionalmente se le pueden dar pequeños premios, aunque nunca es recomendable darles de nuestra comida para que no se acostumbren al sabor. Hay que tener cuidado, son unos auténticos tragones que se comerán todo lo que encuentren, incluso aquello no adecuado para ellos. Por ejemplo, les apasiona el sabor de las bebidas alcohólicas, tremendamente tóxicas para sus cuerpecitos.

Habitación de la casa adaptada para la vida del hurón

Suelen defecar dentro de las jaulas, ellos suelen escoger su esquina favorita y, a partir de ahí, podemos poner una bandeja con arena. Normalmente la utilizarán por propio instinto aunque siempre nos puede salir un “guarrete” que prefiera hacerlo directamente sobre los periódicos.

Los hurones pueden convivir con gatos o con perros, no se ven mutuamente como presas, aunque la convivencia suele ser más viable si se les junta de cachorros. Por supuesto no deben de vivir con roedores, ya que al menor despiste podrían significar su merienda. Llevar un hurón a una casa dónde hay gatos adultos puede ser un problema, ya que a los gatos a menudo no aceptan bien a nuevos miembros de la familia y con los perros también puede surgir algún conflicto aunque siempre dependerá de la “personalidad” de los implicados.

Los hurones, toda una sorpresa

Mucha gente ha escuchado toda la vida que los hurones son fieros, que muerden y que son unos falsos. Lo cierto es que pueden ser así si no se les socializa desde pequeños. La ignorancia de muchos dueños que los tienen en las jaulas sin salir y a penas les hacen caso, logra que estos animales se vuelvan huraños y malhumorados. ¿Cómo te sentirías tu encerrado en un pequeño cuarto sin que nadie te hablara día tras día?

Hurón con actitud agresiva

Los hurones son muy sociables y muy inteligentes. Aprender trucos fácilmente y les encanta jugar con sus dueños y con otras mascotas. El problema es que al contrario que los gatos o los perros, con los años no se tranquilizan, sino que se comportan siempre como inquietos cachorros, lo que a veces saca de quicio a otros animales que conviven con ellos.