Estos problemas son habituales, por ejemplo, cuando el niño cambia de alimentación en papilla a comenzar a incluir sólidos en la dieta. Algunos pequeños ya muestran su reticencia nada más comenzar el proceso, rechazando los purés que llevan “tropezones”, el primer paso para enseñarles a masticar.

Cada niño tiene su ritmo

Es normal que haya un proceso de adaptación a los alimentos sólidos y no es bueno presionar al niño. A veces, simplemente dejando a su alcance en la trona algunos alimentos, por curiosidad el pequeño comienza a probarlos y poco a poco se acostumbra al proceso de masticado.

Se debe evitar la tentación de presionar al niño, ya que de este modo podría acabar desarrollando fobia o repulsión por los alimentos, lo que ya sería un problema más difícil de solucionar.

También se deben de evitar las comparaciones. Cada niño es diferente y tiene que seguir su propio proceso, así que comparar lo mal que come nuestro hijo y lo bien que lo hace el de nuestros amigos es un error que no conduce a nada y que solo contribuye a aumentar la ansiedad de los padres.

Cuando pasa el tiempo y el niño continúa sin comer

Si el niño tiene ya más de dos años y continúa rechazando los alimentos sólidos los expertos ofrecen los siguientes consejos:

-No intentes forzar al niño a que coma, déjalo que manipule un poco de comida en su plato, incluso con las manos si así lo desea. Ofrécele croquetas, patatas fritas, varitas de pescado y otros alimentos blandos pero muy sabrosos. La fruta también es una estupenda opción, mucho más sana, pero lo importante es que arranque a comer. Eso sí, evita dulces y golosinas.

-Es bueno no ponerse nerviosos si el niño se mancha o si juega con la comida, debe de ser parte del proceso y hay que permitirle, dentro de un orden, descubrir texturas y sabores. A veces necesita tocar, chupar o incluso deshacer la comida en las manos antes de atreverse a probarla. Deja que experimente.

-Prepara purés con tropezones, pero que sean blandos. Por ejemplo, es mejor empezar con tropezones de pasta o de arroz que hacerlo con carne, más dura de masticar. La carne suele ser más complicada de comer y es preferible comenzar con carne de pollo picada para que la mastiquen sin problemas.

-Los niños aceptan mejor las comidas blandas con salsa o caldo, como las sopas, la pasta o los arroces caldosos. Aunque se manchen mucho, estos alimentos son una estupenda manera de introducirlos en la comida sólida y en el masticado.

-Si el niño empieza a comer, celébrale el logro pero no presiones para que coma una cantidad determinada. Lo importante es que de los primeros pasos probando los alimentos.