Para evitar todo esto es fundamental asear correctamente las orejas de nuestros animales y hacerlo de un modo regular. Una buena frecuencia de aseo sería cada quince días aproximadamente.

En el caso de los gatos, a menudo es suficiente con una simple revisión ya que estos animales suelen dedicar muchas horas a asearse a ellos mismos y, aunque no se lleguen a determinadas zonas, es habitual ver como se lamen las patas para luego frotarlas contra las orejas una y otra vez. En el caso de tener dos ejemplares que tengan una buena relación, lo más normal es que se ayuden uno al otro a mantenerse totalmente impolutos.

Con los conejos hay que ser especialmente cuidadosos ya que las orejas son una zona muy sensible del animal y estos se pueden poner algo nerviosos si no están acostumbrados a ser revisados.

La limpieza de las orejas paso a paso

Lo primero es intentar que el aseo sea percibido por el animal como algo agradable, una especie de juego o parte de la sesión de mimos, pero nunca como algo que pueda resultarles agresivo o forzado. Acaricia a tu mascota y háblale de forma cariñosa. Si se pone tenso acaríciale por otras zonas del cuerpo y vuelve luego a sus orejas cuándo se muestre más tranquilo.

Podemos usar una gasa húmeda para limpiar las orejas de nuestro perro

Es muy importante el material que vas a utilizar para la limpieza. Muchas personas utilizan suero fisiológico pensando que es lo mejor para esos casos, pero lo cierto es que no es en absoluto indicado. El suero fisiológico, al resbalar por la oreja, puede penetrar en el oído donde quedará atrapado. Crea de este modo una zona de humedad ideal para el desarrollo de bacterias y hongos.

En su lugar es más correcto utilizar una gasa ligeramente humedecida con agua templada y un poco de jabón especial para animales, con un ph adecuado para ellos. El tacto de la gasa suele ser muy agradable para todas las mascotas, aunque especialmente para los gatos, a los que les recuerda a la lengua de otro gato o a la de su madre cuándo la separación es reciente.

Es importante limpiar de cerumen las orejas del gato

Tras frotar con cuidado la oreja, sin dejarnos ningún pliegue, si apreciamos cerumen podemos utilizar un limpiador especial para el conducto auditivo. Normalmente es suficiente con limpiar hasta dónde podemos introducir el dedo.

Es muy importante secar muy bien la piel y el pelo del animal ya que si la zona queda mojada propiciamos la aparición de hongos.

Aprovecha la limpieza para revisar bien la zona

De paso que se realiza la limpieza de las orejas del perro o gato, debemos de revisar bien toda la zona. Cualquier cambio que veamos en las mismas no debe de ser pasado por alto.

Si vemos que el color de la piel ha variado y presenta rojeces o manchas blancas, si ha perdido pelo o si de repente hay una gran cantidad de cerumen, así como si notamos que desprenden mal olor, debemos de llevar a nuestra mascota al veterinario para que determine si hay una infección o un parásito.