Herpes, el sólo oír la palabra puede que nos traiga a la cabeza ideas mortificantes como: enfermedad incurable o de transmisión sexual. Pero antes de asustarnos es mejor informarnos, ya que existen varios tipos de herpes y el zóster es solamente uno de ellos. Entonces, primeramente conozcamos un poco al herpes en general.

El herpes en sí es una enfermedad, un virus para ser exactos, que pueden contraer los bebés al momento de nacer, los niños al estar en contacto con enfermos, personas que no han comenzado su vida íntima, así como efectivamente, individuos que se contagian por vía sexual.

Existen varios tipos de herpes entre los que podemos encontrar: 

  • Herpes simplex 1
  • Herpes simplex 2: Ambos causantes del herpes labial  
  • El HS1: Causante del herpes oral
  • HS2: Causante del herpes genital

Como sabemos, los virus no tienen una cura en sí sino un tratamiento, pues una vez que se hacen parte del organismo no saldrán de él, pero se pueden mantener controlados.

Sobre el herpes zóster

El herpes zóster sin embargo es un tipo de herpes que existe en quienes han padecido varicela en algún momento de su vida, ya que se trata de un virus recesivo en el organismo y que puede manifestarse en cualquier momento o permanecer dormido durante muchos años o incluso podría suceder durante toda la vida, sin llegar a manifestarse.

Se desata por alto estrés y ansiedad en el paciente, con síntomas parecidos a la varicela pues se presentan pequeñas ronchas, llagas o granitos con pus (transparente o turbia) que tras secarse dejan costras sobre la zona afectada del paciente. Por lo general se presentan en espalda, torso y piernas.

Acudir al médico

Una visita al médico confirmará el dictamen, pero como algunos pacientes pueden presentar dolor, mientras que otros solamente comezón, es recomendable acudir a un profesional para que proporcione el tratamiento adecuado para solucionar cualquier molestia que el herpes zóster esté generando en el organismo.

Así mismo es recomendable que el paciente en todo momento mantenga estos granitos, ronchas o llagas tapadas ya que es el pus lo que puede contagiar a las personas que tengan contacto con estas.

En especial el paciente debe mantenerse alejado de niños, ancianos y mujeres embarazadas que no hayan padecido varicela cuando las llagas no se hayan secado aún y generado costra; una vez entrado a este estado, basta con cubrir las costras con el tratamiento que el médico especifique para el tratamiento del herpes zóster.