Hoy veamos cómo hacer nosotros mismos diversos tipos de harinas para forjar una más amplia gama de sabores para quien es intolerante al gluten. Además recordemos, como se elaboran con granos, estas harinas aportan también beneficios extras a la salud. Ya vimos hace un tiempo en Hogarus algunas de las harinas saludables para celíacos, sin embargo, en esta ocasión, más que explicarte los beneficios de cada ingrediente, te vamos a enseñar el modo de elaborar la harina a partir de cada uno de estos elementos tolerado por aquellos que no pueden consumir gluten.

En sí el proceso de hacer harina es muy sencillo, pues se trata de procesar las diversas semillas; pero cada grano, semilla o fécula precisa de algunos pequeños detalles de procesamiento que debemos tener en cuenta.

Se puede procesar de cuatro formas, a mano con un molinillo, pero es un proceso bastante lento, con un procesador de alimentos, con una batidora de frappé, con un molinillo de café manual o eléctrico.

  • Coco: de un coco completo obtendrás bastante harina, lo único por hacer es sacar la pulpa de un coco firme, procesar hasta obtener una harina con el grosor deseado, ya que galletas se benefician más de una textura tosca, mientras que panes de una que sea más fina. Se puede estrujar la harina para secarla por medio de un trapo limpio, y obtener además un poco de leche de coco.
  • Avena: es fácil hacer harina de avena, así como de cualquier trigo, centeno cebada, etc. Se debe procesar sin cocinar hasta obtener un polvo fino. Es una harina ideal para panes, hot cakes y pasteles.
  • Garbanzo: para hacer harina de garbanzo se utiliza este grano en seco. Se procesa poco a poco porque es un grano grande y duro, por lo que te recomendamos si te es posible quebrarlo antes con la ayuda de un mortero o una simple piedra para así hacer más sencillo el trabajo a tu procesador.
  • Linaza: al igual que la avena lo único por hacer es procesar hasta obtener un polvo fino, pero además de usar como harina es una forma excelente de obtener un sustituto de huevo, ya que una cucharada de linaza molida y agua forman un líquido viscoso que se usa como huevo en recetas y preparaciones.

Chía, quinua, amaranto, todos son granos que podemos convertir en harina, que adicionará nutrientes y fibra a nuestra dieta, así como una variedad más amplia y segura de sabores a quien padece de intolerancia al gluten.