Si ambos padres del niño trabajan jornada completa y no tienen cerca familia que pueda hacerse cargo del bebé, lo normal será que el niño vaya a una guardería ya que contratar a una cuidadora para una jornada completa puede ser un gasto excesivo.

En algunos casos, si pueden permitírselo laboral y económicamente, se decide que uno de los progenitores opten por la reducción de jornada, trabajando incluso solo media jornada y cobrando, claro está, también la mitad. De este modo se evita que el bebé pueda llegar a pasar hasta diez horas en un centro o con familiares.

Hay muchas circunstancias y en algunas no existe la posibilidad de elegir, pero pudiendo hacerlo ¿es preferible llevar al bebé a una guardería o que se encargue del mismo un familiar o un cuidador contratado?

A favor del cuidador

Comenzamos nuestro análisis describiéndote las principales ventajas de optar por un cuidador/a para tu bebé:

  • El niño cuenta con una atención totalmente personalizada. En una guardería, por muy bien que atiendan al bebé, el trato no puede ser exclusivo. Tanto si se encarga de él un cuidador de pago como si es un familiar, podrá tener una tención personalizada e incluso estar en su propia casa.
  • Podemos tener un contacto más directo para saber qué pasa en cada momento. En una guardería no nos van a enviar fotos o vídeos del niño cada vez que nos entre la nostalgia. Ni podemos llamar en cualquier horario solo para saber cómo está el niño. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad de la separación.
  • Normalmente, si se encarga un familiar del niño los padres se sienten menos culpables. Al dejarlo con un familiar, la sensación de estar “abandonando” al niño es mucho menos intensa y por tanto, los reproches que los padres se hacen a sí mismos son menores.

A favor de la guardería

La guardería también presenta algunas ventajas frente a la opción de un cuidador, te describimos a continuación los principales argumentos a favor de optar por una guardería para el cuidado de tu bebé:

  • Se evita el síndrome de “príncipe de la casa”. Hablábamos antes de lo importante que es la atención personalizada, pero también lo es el que el niño se dé cuenta de que el universo no gira a su alrededor. En una guardería, es uno más entre muchos y se acostumbra a que los demás también sean importantes.
  • Se favorece una socialización mucho más temprana. Desde que el niño es muy pequeño comienza a socializar y hacerlo exclusivamente con adultos no es lo más correcto desde el punto de vista de especialistas en desarrollo infantil. En la guardería el niño tiene la oportunidad de establecer juegos, comunicaciones y relaciones con otros niños desde muy pronto, lo que resulta muy positivo para su desarrollo emocional, social e intelectual.
  • Se puede combinar con el cuidado de un familiar. Si los padres trabajan muchas horas y tiene la posibilidad, pueden combinar el cuidado de un familiar con la guardería. De este modo pueden aprovechar la ventaja de ambos métodos.

Sí que hay que mencionar de forma excepcional una gran desventaja que presenta la elección de una guardería. Aunque las relaciones con los niños son muy positivas para que se comience a socializar, suele ser causa de enfermedades y transmisiones de virus. Esto es algo que los padres temen, pues son muchos los que pasan meses en los que el niño contrae una enfermedad tras otra, por motivo de bacterias y virus que pasan entre los compañeros del pequeño en la guardería. Sin embargo de aquí también se saca una ventaja que puede resultar importante pasado un tiempo, pues estas enfermedades ayudan a reforzar su sistema inmunológico. Por tanto, tampoco es negativo excepto en casos de niños con problemas concretos de salud, cuyo estado pudiera verse muy amenazado por algunas de las enfermedades que frecuentemente contraen quienes acuden a temprana edad a estos centros infantiles.