Un ejemplo es lo que ha pasado con la fruta, que ha pasado de ser un alimento que muchos nutricionistas y en muchas dietas se permitía comer a voluntad y que ahora se ha limitado por su gran cantidad de azúcar. O con la lechuga, paradigma de las dietas para perder peso y que ha demostrado no ser demasiado digestiva.

Con las grasas ha ocurrido algo parecido pero al contrario, pasando de ser algo maldito en cualquier dieta a diferenciarse entre las diferentes grasas. Ahora sabemos que hay grasas buenas y grasas malas y que las buenas no solo ayudan al organismo, sino que no se almacenan y no nos hacen engordar.

Grasas buenas

En primer lugar te mostramos varias grasas que resultan muy saludables, un tipo de grasa necesario para nuestra alimentación que podemos consumir aunque estemos persiguiendo nuestro objetivo de perder peso cuidando nuestra alimentación. Estas son las consideradas como grasas buenas:

  • Las grasas del pescado. El famoso Omega 3 del pescado es un ejemplo de grasa muy beneficiosa para el organismo. Durante un tiempo se pensó que el pescado azul, por ser rico en grasa, podía influir en el colesterol malo haciéndolo subir. Ahora se sabe que no es cierto, que por el contrario el pescado es muy saludable, sea cual sea su color.
  • Las grasas de la carne. Nos referimos a las famosas grasas entreveradas que se pueden ver en algunos cortes de carne y no a la grasa de los bordes. Esos hilillos de grasa no solo son buenos para el cuerpo, sino que ayudan a activar el metabolismo y son ricos en Omega 6, otra grasa esencial para el cuerpo.
  • Las grasas de los lácteos. Recientes estudios informan que si estás a dieta no deberías tomar lácteos descremados, al contrario, debes de consumir menos cantidad de leche y yogur pero tomarlos enteros ya que su grasa de origen animal es muy buen apara el organismo y aporta nutrientes importantes. Además, no contribuye a aumentar colesterol o a engordar. Otro tema son los quesos grasos, los cuales sí deben de moderarse bastante porque tienen un porcentaje de grasa muy alto. Incluso la mantequilla estaría permitida en una dieta de adelgazamiento a razón de una cucharada o dos al día, principalmente en el desayuno, como activadora del metabolismo.
  • Aceite de oliva y aceite de coco. Los dos aceites más saludables, tomados en pequeñas dosis.

Grasas malas

Por el lado contrario, hay grasas que no aportan nada a nuestra salud, que lo único que provocan es problemas para nuestra alimentación, poniendo más difícil la dura tarea de por sí de perder peso. Estas son las conocidas grasas malas que deberías evitar en toda dieta:

  • Grasa de los bordes de la carne o tocinos. Este tipo de grasa son las que se acumulan en el animal y son grasas perjudiciales para el organismo. No es recomendable comer cortes que tengan mucha grasa pegada, aunque se puede cortar. Tampoco se recomienda la grasa de los tocinos aunque algunas dietas defienden que toda grasa animal es saludable.
  • Las grasas saturadas. Son todas las que contienen los productos procesados como la bollería, galletas, los platos precocinados, el pan industrial etc. Es posiblemente la peor de las grasas y la que es culpable del colesterol y los triglicéridos atribuibles a la alimentación. También es culpable en gran parte del sobrepeso.