La jardinería eco-responsable no se limita sólo a emplear productos ecológicos para cultivar y cuidar nuestras plantas. Tampoco se reduce a usar con consciencia el agua para el riego. Esos son algunos de los aspectos de este tipo de jardinería sustentable y responsable, pero hay mucho más que eso.

Para ser un granjero o jardinero ecológico y responsable, debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Hacer compostaje: el compost o compostaje es una muy útil manera de reducir tus desechos, a la vez que creas abono muy fértil para la tierra. Se podría decir que solucionas dos problemas con una sola acción. Preparar el compost es una práctica muy habitual entre los jardineros ambientalistas. Las compostadoras son muy simples de hacer en tu casa e incluso se venden kits de compostaje para facilitarte la tarea. El compost es muy positivo para el medio ambiente y te ayuda a disminuir la cantidad de residuos orgánicos que generas en tu hogar.
  • Reducir el riego al mínimo: todos sabemos que para cuidar un huerto o jardín necesitas agua. Sin embargo, esto no implica que puedes derrocharla. El riego eficiente es otra de las prácticas que debe llevar a cabo el jardinero eco-responsable. Puedes emplear el riego por goteo, reutilizando botellas plásticas y colocándolas “boca abajo”, enterradas en la tierra. O también puedes emplear agua de lluvia o reciclada.
  • Reutilizar y reciclar: estas reglas son primordiales para cualquier persona que quiera cuidar el medio ambiente. Puedes emplear viejos envases plásticos, budineras, botellas de plástico, botas de lluvia, etc., para hacer simpáticas y divertidas macetas. No dejes de lado tu imaginación, ya que cualquier recipiente lo suficientemente grande para que crezca una planta puede ser útil.
  • Proteger el suelo: se pueden utilizar varios tipos de acolchados para proteger la tierra. Siempre que sea recomendable, puedes colocar sobre el suelo material orgánico para atraer la diversidad. Por ejemplo, puedes emplear restos de podas, césped cortado, serrín, corcho, paja, etc. También podemos cuidar el drenaje del suelo para así mejorar su estado y propiciar el desarrollo correcto de nuestro cultivo.
  • Usar pesticidas bio: sin dudas, éste es uno de los mayores desafíos de la jardinería eco-responsable. Emplear pesticidas naturales no es nada fácil, aunque la naturaleza nos ayuda. Hay productos naturales como el aceite de Neem, que es a su vez pesticida y fertilizante. Lamentablemente, no hay fórmulas universales para todos los jardines o huertos orgánicos, ya que cada caso es distinto. El jardinero verde debe hacer prueba y error para saber qué le conviene más a su jardín.
  • Fomentar la biodiversidad: para saber si estamos haciendo las cosas de forma correcta, debemos analizar el ecosistema que hemos creado. Si está en equilibrio, será más difícil de atacar por las plagas. Con algunas excepciones, los ecosistemas siempre se regulan solos. La biodiversidad implica ecosistemas con el balance justo. Si nuestro jardín o huerto atrae animales, seguramente estamos yendo por el buen camino, ya que ellos ven los frutos producidos como alimento en buen estado para ser comido.