La glutamina es necesaria para proteger el tejido muscular y también ayuda a la recuperación de los músculos elevando los niveles de glucógeno del hígado. Para explicarlo de un modo muy sencillo podríamos decir que su actuación es similar a la de la glucosa, proporcionando al músculo energía automática.

Pero al contrario que cuando se consume glucosa, que tras su ingesta se pueden producir alteraciones en los niveles de insulina de la sangre, la glutamina no los afecta en absoluto, lo que la hace mucho más segura para tomar en forma de suplementos.

¿Quién debe de tomar glutamina?

La glutamina está pensada para aquellos deportistas que realizan actividades de alta intensidad. Un ejemplo son los deportes que someten al cuerpo a un esfuerzo muy prolongado, como las pruebas de triatlón, carreras de supervivencia o maratones.

También se emplean para la rápida recuperación en los entrenamientos de los culturistas, los cuales realizan un gran número de repeticiones en poco tiempo, sometiendo al cuerpo a ejercicios de alta intensidad para forzar el crecimiento muscular.

En ningún caso debe de ser consumida por personas que realizan actividad física normal o moderada, ya que para ellos es suficiente una dieta equilibrada.

¿Cómo se toma la glutamina?

La glutamina se debe de tomar siempre de una manera controlada. Se recomienda comenzar por dosis muy bajas para comprobar si el deportista tolera bien su ingesta.

Las dosis habituales están entre 5 y 10 gramos al día dependiendo de cada caso concreto. No se deben de sobrepasar los 20 gramos diarios salvo casos puntuales controlados debidamente.

 Lo habitual es dividir la dosis en dos, consumiendo una dosis más o menos de 40 mg por kilo de peso corporal antes del entrenamiento y 80 mg por kilo una vez finalizado el mismo. Se puede tomar una dosis de 5 mg por kilo de peso antes de dormir.

Se recomienda consumir glutamina en ayunas para una mejor asimilación por parte del organismo.

¿Qué efectos secundarios tiene la glutamina?

Todavía se están investigando los posibles efectos secundarios de la glutamina. Se considera que en la mayoría de los casos, en personas sanas, es totalmente segura, pero se sabe que no deben de tomarla aquellas personas con problemas de hígado, ya que puede agravar estas patologías.

Se está estudiando la posible influencia de la glutamina en diversos cambios de ánimo de la persona, causando irritabilidad e incluso potenciando la aparición de manías en aquellos que ya son proclives a este problema mental.

Se cree que podría causar convulsiones a algunas personas, pero todavía no hay estudios determinantes sobre esto. Hay que vigilar si se está tomando algún tipo de medicación y preguntar al médico sobre su posible incompatibilidad, pues puede actuar negativamente junto a varios tipos de medicamentos como los anticonvulsivos, los que contienen lactulosa o incluso con los tratamientos de quimioterapia.