En muchas de estas viviendas hay gateras por las que el animal entra y sale a su antojo, pudiendo vagar cuándo así lo desea y disfrutar de los mimos y el calor del hogar cuándo le entra el antojo.

Sin embargo, hay que tener presente antes de abrirle la puerta hacia el exterior de nuestra casa que aunque para el animal esto sea algo muy atractivo, conlleva algunos riesgos, no todo serán ventajas.

Es cierto que la opción de permitir al gato salir fuera de casa es perfecta para los gatos, sobre todo si viven en un lugar alejado de carreteras en los que no es especialmente peligroso pasear un poco a sus anchas, pero tienen algunos problemas que los propietarios deben de tener claro:

  • El riesgo de que el gato se pierda o se lo lleven es alto, por lo que es muy recomendable colocarle un chip. De este modo, si alguien lo recoge pensando que está abandonado, comprobará que tiene propietarios y podrá devolverlo. Lo mismo sucederá si el animal se extravía y acaba en alguna perrera o protectora, donde podrán localizar a los propietarios para devolverlo. También es buena idea que el animal tenga un collar que lo identifique. Asegúrate de que se trata de un collar seguro que se suelta fácilmente en caso de que se pueda enganchar en una rama.
  • El hecho de que el animal viva en semilibertad no lo convierte en un gato salvaje, por lo que hay que vacunarlo, realizarle los correspondientes controles veterinarios y, sobre todo, castrarlo. Un macho sin castrar no solo puede dejar preñadas a gatas callejeras o salvajes sino que puede recorrer decenas de kilómetros buscando hembras en celo. También existe el alto riesgo de peleas con otros machos para ganarse el derecho a aparearse. Una hembra castrada no traerá al hogar camadas no deseadas y, en general, un gato que no tenga instinto sexual no se alejará demasiado de casa, estando así más seguro.
  • Es importante utilizar un buen desparasitador y controlar su pelaje y su piel para evitar que entre parásitos en la casa. Es necesario ponerle periódicamente pipetas para evitar las pulgas y las garrapatas, ya que de lo contrario anidarán en la casa y se convertirán en un problema para la familia. Eso sin contar los riesgos que para el gato tiene el sufrir este tipo de parásitos en su cuerpo.
  • También se debe de controlar su estado general, que no tenga heridas que puedan infectarse fruto de peleas o de rasguños con alguna rama y que presente en general buen aspecto, sin cambios de peso o de carácter.