Todos los gatos, sin excepción, producen esta proteína, pero algunos lo hacen en menor proporción que otros. Esto es lo que se conoce como gatos hipoalergénicos. Se desconoce el motivo por el que los niveles de Fel D1 son más bajos en unos gatos que en otros pero si se sabe que el gato de Siberia es uno de los que menos problemas dan a las personas con alergias. Otras razas que suelen funcionar bien con estas personas son los Java, los Esfinge, los Rex o el gato Balinés.

El sexo y el color del animal también parecen tener influencia en la cantidad de esta proteína que tienen en la saliva. Las hembras y los gatos de colores claros son los que menos alergia suelen dar.

¿Quiere esto decir que si escojo a uno de estos gatos no tendré problemas con la alergia?

En absoluto, como hemos dicho todos los gatos producen Fel D1, así que siempre puede haber problemas independientemente de la raza. Si tienes un asma severa o problemas muy serios de alergia lo cierto es que no deberías de tener un gato y no sería sensato tratar de convivir con uno.

Si eres moderadamente alérgico pero quieres convivir con uno de estos animales, entonces lo que debes de hacer es acostumbrarlo a bañarse desde muy pequeño. Bañar al gato o asearlo con una toalla húmeda nos ayudará a que no haya demasiados depósitos de caspita sobre su piel y pelo y que por tanto no causen tanta reacción. Esto es necesario incluso si escogemos un gato Esfinge sin pelo, ya que también se asean con la lengua y el Fel D1 se acumula igualmente en su piel.

La limpieza e higiene del gato es muy importante para solucionar problemas de alergias

Una limpieza escrupulosa, la mejor aliada

También es importante ser muy limpios con la casa, pasando a menudo la aspiradora y manteniendo el ambiente ventilado. Es preferible no tener cortinas de tela ni alfombras pues ahí es dónde más se acumulan las partículas de caspa.

Por mucho que te guste jugar con tu gato y pasar tiempo con el no debes de permitir que entre en tu cuarto, ya bastante vas a tener con lo que tu mismo llevas en la ropa y zapatos cada vez que entras en el.

Acostumbrarte a lavarte las manos después de acariciar al animal también ayuda a prevenir problemas. La convivencia entre gatos y alérgicos es posible, pero requiere de mucha precaución y es imprescindible que la persona sea muy consciente de a lo que se enfrenta y lo que le va a suponer.