Son muchas las causas que pueden llevar a un gato a comportarse de este modo y hoy vamos a conocer algunas de ellas:

  • Gato que araña los pies o manos: Seguramente le habrás enseñado de pequeño, sin ser consciente de ello, a jugar de esta manera. ¿Escondías tu mano bajo una manta y la movías para que la cazara? ¿Te hacía gracia cuándo perseguía tu dedo y lo mordía con su pequeña boquita? De aquellos barros vienen estos lodos… Tendrás que reeducar a tu gato para que entienda que tu cuerpo no es juguete y que lo que ha aprendido durante su infancia debe de olvidarlo y adquirir unas costumbres más sociables.
  • Gato muy joven sin castrar: Los comportamientos destructivos son más frecuentes en gatos jóvenes sin castrar debido a que las uñas no son solo una herramienta de caza, también son una forma de marcaje. Arañar muebles o sofás es una manera de reivindicar su territorio y si a esto le unimos el ímpeto propio de la juventud y un carácter juguetón, el resultado puede ser muy molesto. Castrar a tu gato y proporcionarle suficientes estímulos puede ayudar a que se calme y acepte cumplir unas normas de convivencia.
  • Gato falto de estímulos: Si tu gato no tiene juguetes, carece de rascadores y se pasa todo el día en una habitación en la que no puede hacer nada, lógicamente se aburrirá y en el momento en que salga se comportará como una presa de agua a la que se le han abierto las compuertas. Procura que tu gato tenga estímulos durante todo el día para jugar cuándo le apetezca y descargar toda su energía.
  • Gato que pasa muchas horas solo: Si tu gato se pasa todo el día solo, se aburrirá incluso si tiene juguetes. Si además llegas y estás demasiado cansado para prestarle atención, puede reclamarla rompiendo algo o tirando tus figuras favoritas desde lo alto de la estantería. Tan solo te está pidiendo que le hagas más caso. En algunos casos es bueno proporcionarle un compañero de juegos que sea compatible.
  • Gato con comportamientos compulsivos: Algunos gatos desarrollan lo que popularmente se conoce como manías. Cuándo estas son muy molestas y dada la dificultad para corregirlas,  es bueno acudir a un profesional en etología felina.