• Hazte un reto de cantidades mínimas: Qué tal hacerte un reto donde todas las monedas de determinada denominación vayan a un cochinito o lugar de ahorro. Cantidades pequeñas, que no las sientas como un ahorro o pérdida al mes, sino como algo que gastarías en una barra de chocolate. Si todas las monedas de digamos 1 dólar, por poner un ejemplo, que llegan a tus manos van directo a este ahorro, en menos de lo que las extrañas tendrás una cifra ahorrada que puede ayudarte en una emergencia.
  • Usa una hucha: Estrictamente esto es ahorro, pero siempre fuera del banco. El clásico cochinito que se usa como una hucha no debe ser una regla, algo que se sienta como desprenderse de dinero, sino un lugar donde el cambio va a parar, o donde voluntariamente depositamos ese dinero extra que nos llegó a las manos. Al pasar del tiempo con ese cantidad de dinero que no extrañamos tendremos un ahorro hormiga exponencialmente significativo que podemos usar como más nos plazca.
  • Usa un área común para guardar tus ahorros: En el coche, un bote metálico, una caja, un cajón, cualquier lugar es bueno para hacer un pequeño ahorradito que en lugar de gastar en comida basura que nada aporta, baratijas o cualquier antojo del momento terminemos poniendo en esa área que se ha destinado para ahorro involuntario. Decimos involuntario porque debe ser estratégico, donde ese cambio que te dieron en el supermercado termine en el coche, o ese billete de baja denominación que salió de tu bolsillo termine en el cajón de ahorro.

Ese dinero que de repente sale de lugares inesperados, que es cambio o que se presentó extra por un trabajo externo que hicimos, debe ir directo a esa zona de ahorro hormiga que hemos destinado, y que podemos llevar en familia o en pareja.

Así de sorprendentes como son los gastos hormiga que poco a poco van limpiando nuestros bolsillos, así son estos ahorros para llenarlos de nuevo.