Ese gas excedente presenta dos dificultades: en primer lugar, no se lo puede almacenar y, en segundo, tampoco se lo puede derivar a la red de energía. Debido a esta necesidad de almacenamiento naca el concepto de “gas eólico”. Se trata de una transformación de la energía eléctrica producida por los aerogeneradores en energía química, pudiéndose guardar de esa forma.

Este gas eólico se transforma en hidrógeno que, junto con el oxígeno, componen la forma más popular y conocida del almacenaje químico de energía eléctrica. Así, hidrógeno más oxígeno, se obtiene el líquido más famoso: H2O, también llamado “agua”. De esa forma, mediante el proceso de electrólisis, es decir, la descomposición por electricidad, se puede obtener cada uno de sus componentes.

Finalmente, se vuelven a combinar el hidrógeno almacenado con el oxígeno que se extrae del aire, obteniendo como producto agua otra vez, aunque con el agregado de una parte de la energía absorbida durante la electrólisis. El hidrógeno, de esta forma, se guarda hasta que debe utilizarse. Suena algo difícil pero así es como funciona.

Actualmente, Alemania está experimentando con el gas eólico. El Grupo E.ON ha instalado una planta piloto en Falkenhagen que culminará su última fase a lo largo del 2015. La intención del gobierno alemán es demostrar el enorme potencial de del gas eólico aplicado a la red eléctrica. Mediante el proceso de electrólisis, dicha planta produce 360 metros cúbicos de hidrógeno cada hora. Es el proyecto más ambicioso que involucra la energía eólica, aunque no el primero. El objetivo de la obtención de este gas es su utilización tanto como combustible como reemplazo del gas natural para los hogares, según se lo demande.

El gobierno alemán confía en que el gas eólico le ayudará a maximizar la productividad de las energías limpias, ya que también la energía solar puede pasar por este proceso para almacenarse en forma líquida. Debido a que Alemania cerrará varias plantas de carbón, energía contaminante y obsoleta, necesitarán todas las fuentes de energía renovable y que no representen un riesgo para el planeta.

Este proyecto del Grupo E.ON, que fue encargado por el propio gobierno alemán, fue nombrado “Power to Gas”, ya que si funciona exitosamente, las energías limpias podrían convertirse en excelentes sustitutos del gas natural, que funciona bajo demanda. El proyecto comenzó hace algunos años y, por el momento, va muy bien.

Por si no sabías qué significaría para el planeta erradicar de una vez y para siempre las energías fósiles y contaminantes, te lo explicamos: el uso de fuentes de energía “sucia” como el petróleo, el carbón y el mismísimo gas natural produce gases de efecto invernadero que afectan el clima global, entre otros efectos negativos. Estas energías contaminantes están en todos lados: en los transportes, en la electricidad de tu casa, tu oficina, tu universidad, en la calefacción que necesitas para calentar tu hogar, etc.

El gas eólico promete bastante. Es por eso que las nuevas fuentes de energía limpias son más que necesarias si pensamos en un futuro donde el planeta no se vea amenazado por los productos de la propia humanidad.