Muchos de estos animales aceptan como madre al primer ser vivo que ven al eclosionar el huevo, por lo que si queremos animales que interactúen al máximo con nosotros, podemos criar el huevo en una incubadora.  Pero esto sería ya para los más perfeccionistas, mientras que la mayoría se conforman con adoptar a las aves desde muy pequeñas.

Como sucede con cualquier animal, ocas, gansos e incluso patos, necesita socializar con las personas desde muy pequeños para que se vuelvan amistosos con ellas. Normalmente un ave criada entre humanos será muy receptiva con la gente de casa, aunque nunca acabará de fiarse de los extraños.

Auténticas conversaciones

Las ocas y los gansos son auténticos charlatanes natos. Si te acostumbras a hablar con ellos, tal como harías con un perro o gato, te sorprenderá descubrir que te contestan y que se esfuerzan en comunicarse contigo.  Si eres observador diferenciarás que tienen diferentes registros según quieran saludar, estén enfadados o reclamen comida.

Se alimentan de hierba, de pequeños gusanos que picotean del campo y sobre todo de caracoles, que les encantan. Podemos proporcionarles comida específica a parte, para garantizar su correcta alimentación y, como para cualquier ser vivo, tener agua disponible es básico.

Aunque algunas personas han llegado a tener un pequeño pato dentro de un apartamento, lo cierto es que es no es el entorno adecuado para estos animales y siempre es preferible tenerlos en un espacio al aire libre dónde puedan estar a gusto.

Guardianes fieros

Ocas y gansos tienen fama de ser muy agresivos con aquellas personas que no son de casa. Lo cierto es que son verdaderos vigilantes de la propiedad y no les gustan las visitas, por lo que si alguien llega sin avisar, podría recibir un picotazo de aviso. Algunos de estos animales es necesario guardarlos cuando esperamos recibir a alguien.

Las cosas no suelen ir más allá a no ser que por algún motivo le tengas especial manía a alguien. Estos animales tienen muy buena memoria y si una persona les hace una jugarreta o ve en su trato algo que no les gusta, no lo van a olvidar y seguramente aprovechen cualquier ocasión para atacar sus piernas.