Ingredientes

  • 2 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente
  • ¾ taza de queso cheddar rallado finamente
  • ½ taza queso parmesano (no en polvo) o cualquier queso seco
  • ½ cucharadita de paprika
  • ¼ cucharadita de sal
  • ½ taza de harina
  • 1 cucharadita de agua helada

Elaboración

En un recipiente mediano mezcla con la ayuda de una espátula el queso, la mantequilla, el parmesano, la paprika y la sal. Mézclalos hasta que se integren perfectamente y se forme una masa con los quesos y la mantequilla.

A continuación añade la harina y con la ayuda de un tenedor aplasta la mezcla de los quesos y la harina hasta formar grumos pequeños, como si fueras a preparar una masa para costra de pay. Puedes usar un procesador para este paso y hacerlo apenas en segundos procesando hasta que logres ver los grumos pequeños de la mezcla de queso.

Añade la cucharadita de agua fría y empieza a amasar apenas con las yemas de los dedos para evitar trabajar mucho la masa. Lleva a la mesada la masa e intégrala por completo formando finalmente un disco de masa de unos 3 centímetros de grueso. Cubre con plástico la masa y llévala al refrigerador o nevera por lo menos media hora.

Pasada la media hora con la ayuda de un palote extiende la masa hasta que esta tenga un grosor de medio centímetro. Corta con un cuchillo o un cortador de pizza tiras de masa de unos 3 centímetros de ancho y posteriormente corta en dirección opuesta para lograr cubitos de 3x3.

Cubre una charola para galletas con papel aluminio y pasa apenas un poco de aceite sobre el papel para evitar que las galletas se peguen. Hornea por 15 minutos a 180º centígrados y una vez cocinadas, espera a que enfríen para poder retirarlas del papel aluminio.

Disfruta estas galletitas y su rico sabor natural como un snack o hazlas parte del lunch de tus niños.