Lamentablemente, el plástico es un material muy contaminante que está presente en la vida de todos los seres humanos. Entre otras cualidades negativas, el plástico no es biodegradable y su desintegración tarda siglos. Deshacerse del plástico parece casi imposible. Pero se puede dar un pequeño paso y reducir el uso de las bolsas que tan mal le hacen a nuestro planeta, ¿no?

Algo terrible que tal vez no sabemos es que la mayoría de los residuos plásticos acaban en algún océano, contaminando las aguas del mismo y privando a cientos de miles o millones de humanos de ese bien tan preciado. Y no sólo eso: también ponen en riesgo la vida de muchas especies marinas que se ven atacadas por nuestra basura de plástico. Eliminar este material de nuestras vidas es imperioso, pero ¿cómo lograrlo?

Para Francia, la única vía posible parecía ser mediante una ley. ¿Por qué? Pues, porque siendo el 1 % de la población a nivel mundial, consumen 17.000 millones de bolsas de plástico al año. Más de la mitad de esas bolsas acaban siendo desechadas en la naturaleza y afectando gravemente el medio ambiente. No obstante, estas cifras son similares a las de cualquier otro país industrializado.

Entonces, ¿qué hacer para concientizar sobre el daño de las bolsas de plástico en el siglo XXI? Como dijimos antes, el Ministerio de Ecología de Francia decidió prohibirlas a partir del primer día del año 2016, es decir, el 1 de enero de 2016, ninguna tienda en el territorio francés podrá otorgar bolsas plásticas a sus clientes. Con esta medida, el gobierno pretende reducir drásticamente la utilización del plástico para transportar productos desde el negocio hasta el hogar de los ciudadanos.

Este organismo francés ha advertido que el 75 % de los residuos vertidos en el mar son plástico. Con tan graves cifras, ¿cómo es que todavía la sociedad no ha tomado consciencia del grave peligro al que somete al planeta? Casi la totalidad de los animales que vive en el mar o que lo frecuenta tiene residuos plásticos en su organismo, algo que es totalmente fatal para la mayoría de las especies.

Ségolène Royal, la ministra de Ecología de Francia, ha explicado que la restricción que prevé la ley también ayudará a crear empleos, puesto que el 90 % de las bolsas plásticas empleadas en el país son producidas en países asiáticos. De esta forma, no se crea empleo en Europa y además la huella de carbono de esas bolsas es enorme, puesto que hay que trasladarlas de Asia a este continente. La funcionaria espera que, en unos años, el nivel de consumo de plástico descienda abruptamente gracias a esta ley.

Entonces, ya lo sabes: a partir del año próximo, en Francia sólo estarán permitidas las bolsas de papel, tela y otros materiales no-plásticos. Esto no supondrá ningún problema a su población, que ya venía siendo advertida del problema por los mismos supermercados, bajo presión del gobierno.