La sesión de fotos “Trash the dress” es cada vez más solicitada por parejas de todo el mundo y no solo de los Estados Unidos. La idea de esta sesión es darle una segunda vida al vestido de novia, que generalmente se guarda después del matrimonio quién sabe hasta cuándo. El novio también luce su traje de boda en esta sesión fotográfica, cuya locación generalmente es algún espacio natural, como el bosque, la montaña, un lago o la playa, aunque hay parejas que se ponen más creativas y buscan escenarios urbanos y divertidos. La elección dependerá siempre de los novios y de lo que quieran mostrar. Sin embargo, muchas veces esta sesión de fotos tiene un gasto adicional, el de destrozar el vestido de la novia y el traje del novio, de allí su nombre en inglés, pero este es un precio que los recién casados deben evaluar si están dispuestos a pagar. En cualquier caso deben tener en cuenta que si se lo pueden permitir será un buen complemento para las tradicionales fotos de la boda y que podrán consultar de forma muy emotiva unos años después.

“Trash the dress” en contacto con la naturaleza

Lo más común es que las parejas elijan la playa como escenario natural para su sesión de fotos “Trash the dress”, pero se deben tener en cuenta varios factores. Si la pareja se ha casado en un lugar si costa, difícilmente puedan hacer estas fotografías en el mar, pero puede escoger otro paraje natural que les guste y que esté cerca, como alguna montaña, jardín, bosque o lago. Lo ideal que es esta sesión se haga pocos días después de la boda y que se contrate al mismo fotógrafo de la ceremonia. Las parejas que escogen una locación natural deben tener cuidado para evitar accidentes y revisar con antelación si el estado del tiempo les favorecerá.

Locaciones urbanas y divertidas para “tirar el vestido”

No todas las sesiones de fotos “Trash the dress” tienen que ser en espacios naturales. Las parejas que prefieren la ciudad pueden escoger locaciones urbanas que sean igualmente propicias para tomar fotografías. Algunas parejas creativas se van con sus trajes de boda a una estación de metro o autobús, a un local famoso de comida rápida o incluso se montan en bici (siempre que el vestido de la novia lo permita) y se hacen las fotos en parques. Los recién casados que prefieren este tipo de locaciones tienen la ventaja de hacer las fotos en varios lugares de la ciudad, por lo que tendrán más locaciones y las fotos serán diferentes. Una buena idea es hacer con antelación un itinerario y notificar a los responsables de los lugares que desean tener como locación para evitar prohibiciones el día de la sesión.