La Fórmula E (por “Eléctrica”) es una categoría amigable con el medio ambiente ya que los coches que compiten en ella son eléctricos. Más allá de diferir con otros tipos de competiciones en el combustible utilizado, también se diferencian en el nivel de contaminación auditiva que se produce en las carreras “tradicionales”. Las competencias de Fórmula E parecen un espectáculo silencioso, ya que los vehículos que funcionan con energías limpias no producen el mismo escandaloso ruido que sus primos, los autos “no ecológicos”.

Los vehículos monoplazas utilizados en el Mundial de Fórmula E, que comenzó en el año 2014, llegan a alcanzar una velocidad de 250 km/h. Debido a la poca autonomía que tienen por el momento los coches eléctricos, es necesario que los pilotos se detengan en boxes no sólo para realizar verificaciones técnicas o cambiar los neumáticos, sino para cambiar directamente de automóvil.

Las carreras de la Fórmula E no duran más de una hora debido a la autonomía de los coches. Cada equipo cuenta con dos autos por piloto, por lo que cada vehículo debe tener una autonomía de aproximadamente media hora (o un poco menos) para poder competir. 

Siendo así, los vehículos que compiten en esta categoría no necesitan ser demasiado grandes ni potentes. Al no necesitar gran tamaño ni enormes baterías, los coches son más livianos que los que compiten en otros tipos de carreras. Se cree que, en un futuro, los equipos podrán realizar cambios rápidos de baterías y así no necesitar dos vehículos, aunque todavía es demasiado pronto para considerar esa posibilidad. Cada batería tiene una autonomía aproximada de 25 minutos.

Cuando el piloto debe cambiar de vehículo, la cosa no es tan simple como pudiera parecer: no se trata de llegar a boxes y subirse al nuevo coche así tan fácil, puesto que el nuevo está a 100 metros de distancia. De esa forma, el piloto debe correr hacia la posición donde se encuentra la nueva máquina, de forma que la competencia es mucho más amplia y no se trata solamente de conducción sino también de resistencia física.

Las carreras habitualmente se realizan en circuitos callejeros en ciudades como Río de Janeiro, Roma, Miami, Pekín, Moscú o Buenos Aires. Los creadores de la Fórmula E señalan que la ciudad es el medio natural para el automóvil eléctrico. Los coches que funcionan con este tipo de energía tendrán, en un tiempo no muy lejano, un rol fundamental en la reducción de la contaminación urbana.

La temporada 2014-2015 de la Fórmula E finalizó el 258 de junio pasado en Londres, luego de 11 carreras en distintas ciudades el mundo. Todos los autos compitieron con el mismo tipo de vehículo monoplaza: el Spark-Renault SRT 01E. Compitieron 10 escuderías y 36 pilotos, resultando ganador de la competencia el brasilero-alemán Nelson Piquet Jr.

Si la energía eléctrica para los automóviles es el futuro, entonces la Fórmula E ha llegado para quedarse.