Y no decimos que tocar el fondo de emergencia sea negativo, sino que puede volverse recurrente y un mal hábito cuando lo hacemos así porque en definitiva, cuando la emergencia real sucede el presupuesto se ve muy limitado. Veamos entonces unos consejos para tocar el fondo de emergencia sin perderlo.

  • Quitarnos la costumbre de saquearlo: sí, cada mes se dan gastos extras que no habíamos previsto, pero antes de saquear el fondo de emergencia probemos reducir gastos en otros productos, actividades y ahorrar para poder ajustar el presupuesto. El fondo de emergencia es recomendable mantenerlo intacto en la medida de lo posible, y cuidarlo porque, tener dinerito extra sí que es tentador.
  • Siempre tener un tope para tomar: si sabemos que los gastos extras se presentan y por más que nos hemos ajustado a esta situación aun así precisamos retirar dinero del fondo de emergencia, es bueno para un equilibrio económico más noble el plantearnos un tope de presupuesto para tomar. Quizá plantearnos que no pasaremos de un 10% o 20% de nuestro presupuesto, es lo más indicado para poder mantenernos dentro del fondo de emergencia que nos sea útil en cualquier imprevisto.
  • Jamás usarlo para vanidades: cierto, esos jeans se ven genial en ti, o esas nuevas copas para el auto están de lujo, pero seguro jeans tenemos a montones o los que necesitamos, y el auto puede andar sin copas lujosas. Usar el fondo de emergencia para “vanidades” es una costumbre que no es recomendable asumir porque es totalmente contrario a tener un fondo de emergencia.

Mantener un presupuesto controlado dentro del fondo de emergencia es muy recomendable, mucho más aún cuando tenemos chicos en el hogar o adolescentes, ya que como todo padre sabe a la perfección, los chicos representan un sinfín de gastos extras en su escuela, sus cursos y accidentes al jugar.

El fondo de emergencia no tiene por qué ser sagrado e intocable, pero sí es recomendable que nos mantengamos bien al tanto de cada extracción que hagamos en él.