Son muchas las plantas habituales en nuestros hogares que pueden resultar tóxicas para nuestras mascotas y la flor de Pascua es una de ellas. Los gatos son animales curiosos que se acercan a las plantas y las muerden, las huelen e incluso se frotan contra ellas, por lo que lo más aconsejable es no tener en casa ninguna que pueda hacerles daño, como es el caso de la que aquí estamos tratando.

El problema está en la savia

El problema de la flor de Pascua radica en su savia, muy irritante para las mucosas del gato. Si la savia llega a los ojos del gato puede causarle cuadros de conjuntivitis muy fuertes,  incluso ceguera temporal. Pero eso no es lo más grave que puede ocurrir. Si por casualidad la ingiere, la savia pasa por su aparato digestivo irritando las mucosas presentes en la boca y todo el tracto digestivo incluido el estómago. De ahí puede pasar a los órganos internos, dañando hígados y riñones.  En los casos más graves, esta intoxicación ha llegado a causar la muerte del animal.

Si por accidente nuestro gato come flor de Pascua debemos de acudir rápidamente al veterinario para que se le haga vomitar. En caso de que haya comido muy poco, esto suele ser suficiente para que nos podamos quedar tranquilos, pero si dudamos sobre la cantidad de planta que el gato se ha comido o sabemos a ciencia cierta que ha sido bastante, es conveniente que incluso si hemos logrado que vomite se haga una exploración del hígado y los riñones para comprobar que todo funciona correctamente.

Creencias erróneas

Algunas personas creen de forma errónea que los animales tienen un instinto infalible para saber si una planta es venenosa o puede causarle algún daño. Esto no tiene ninguna base real, entre otras cosas porque muchas de las plantas que tenemos en casa no se encuentran en el hábitat normal de un gato, que no tiene por qué conocerlas y mucho menos saber sobre sus nefastas consecuencias en su organismo.