Si no se le pone remedio este gusano se reproduce hasta infestar el corazón y los vasos sanguíneos pulmonares,  causando la muerte del perro ya sea debida a un fallo cardíaco ya sea porque los vermes pasan a otros órganos, afectándolos severamente.

Desgraciadamente se trata de una enfermedad que no produce síntomas en sus inicios, por lo que muchas veces cuándo el dueño del animal se da cuenta de que este está afectado ya la enfermedad ha causado daños serios. Precisamente aquí radica el mayor problema de esta enfermedad,  en no ser capaces de detectarla a tiempo.

La prevención, la mejor arma

Un solo animal infectado presenta las larvas del gusano en su sangre, por lo que si un mosquito lo pica, las absorberá junto con la sangre y puede ser origen de una infección  masiva.  Si se produce algún caso de filariosis en la zona, lo normal es que el veterinario nos recomiende realizar un programa preventivo.

Lo primero es saber si el animal está o no infectado mediante un simple análisis de sangre. Si este da positivo nos darán un tratamiento encaminado a solucionar la enfermedad, que, aunque puede ser algo largo, costoso y bastante engorroso, tiene éxito en un alto porcentaje de casos si se diagnostica antes de que se hayan producido daños irreparables.

Parásito de la filarosis canina durante una intervención

El tratamiento de esta enfermedad tiene muchos efectos secundarios y no todos los animales son capaces de aguantar el reposo que es necesario guardar, ya que cuándo los gusanos mueren se esparcen por los pulmones hasta ser eliminados lentamente, pudiendo causar oclusiones. Este es otro motivo por el que la prevención es fundamental.

En caso de que de negativo, lo habitual es que os ofrezcan unas pastillas que el perro debe de tomar una vez al mes. Este tratamiento hace que si el animal se infecte elimine al parásito inmediatamente, impidiendo su reproducción.

Síntomas de la filariosis canina

Una vez que la enfermedad está avanzada, los síntomas de la misma comienzan a hacerse visibles. Al principio el perro perderá energías, es posible que no tenga ganas de jugar y que si quiere hacerlo se agote muy rápido.

Pronto comenzará a perder el apetito, la respiración se le notará acelerada y seguramente comience a toser de manera crónica.

Recuerda que es importante que ante cualquier cambio en el comportamiento del animal, en su ánimo, sus hábitos alimenticios o ante síntomas de enfermedad, debemos de acudir al veterinario para una revisión.