La fibra no es un nutriente como las proteínas o vitaminas. Pero su efecto en el organismo tiene mucha utilidad y es más notable en la actividad del aparato digestivo, porque aunque la fibra no es absorbida por el organismo, sirve para equilibrar el funcionamiento de diferentes órganos como el estómago, el colon y los intestinos.

Beneficios

Ante el provechoso efecto de la fibra para el buen funcionamiento del aparato digestivo, observamos que sus beneficios implican la prevención de diferentes enfermedades cardiovasculares, alteraciones en los niveles de colesterol, cáncer de estómago, colon y demás órganos del aparato digestivo, hemorroides, estreñimiento, y demás enfermedades relacionadas.

Dónde encontramos la fibra

Los alimentos donde podemos encontrar a la fibra son muy variados, y se agrupan en los cereales, las verduras y legumbres, las frutas y las aceitunas, principalmente. Así, cada uno de estos alimentos representa una opción favorable para prevenir todas las enfermedades antes mencionadas.

No obstante, debemos saber que para incorporar estos alimentos en nuestra dieta diaria, debe haber un límite, ya que si se ingiere la fibra en exceso, puede tener un efecto contraproducente y dificultar la absorción de otros nutrientes como el zinc y el hierro.

Tipos de fibra

En general, se han identificado dos tipos de fibras: las fibras solubles y las fibras insolubles.El primer grupo es uno de los más provechosos y sirven para mejorar la absorción de nutrientes, hacer más lenta la absorción de las grasas, y regular los niveles de azúcar y colesterol en la sangre.

Por su parte, la fibra insoluble no se incorpora al organismo, sino que es excretada prácticamente en su estado original. De este modo, su principal beneficio se concentra en estimular el tránsito intestinal.

Los cereales y las frutas maduras, pertenecen al grupo de fibras insolubles, mientras que las legumbres, los vegetales y otros tipos de cereales, conforman las fibras solubles. La cantidad recomendable para consumir fibra diariamente, varía entre 30 y 40 gramos, en función de los objetivos alimenticios de la persona. En todo caso, no olvides que debes consumir cierta porción de estos alimentos diariamente, para mejorar el funcionamiento de tu organismo.