Inseminación artificial

La inseminación artificial es, básicamente, la introducción de espermatozoides en una hembra de cualquier especie (ya que no es de uso exclusivo para los humanos) de forma artificial, remplazando el coito. Generalmente se utiliza para casos de infertilidad, depende la gravedad de cada caso, el semen se puede depositar en la vagina cuando el óvulo es liberado o bien dentro del útero.

El semen puede provenir de la propia pareja, y que haya alguna imposibilidad que no le permita fecundar a través del coito, o puede provenir de un tercero.

Fecundación in vitro

La fecundación in vitro consiste en fecundar los ovocitos pero fuera del seno materno. Es un recurso que se utiliza cuando todas las demás técnicas han fallado. Se debe hacer un control hormonal a fin de saber cuándo extraer los ovocitos para fecundarlos con esperma, dentro de un medio líquido.

Esquema del proceso de la fecundación in vitro

Una vez logrado el pre embrión, se lo vuelve a insertar dentro de la mujer, para que crezca como un embarazo normal. Previo a esto, se debe estimular el desarrollo de folículos en los ovarios a través de hormonas, generalmente luego del 3º día de menstruación. Todo esto bajo un estricto control, hasta que los folículos estén lo suficientemente maduros para poderles administrar otro tipo de hormonas que sirven para producir la ovulación. De todos modos. la extracción ocurre antes de la ovulación.

Por último, la gestación subrogada es cuando una mujer gesta y da a luz al hijo de otra pareja. Básicamente, se “terceriza” el embarazo. Esta técnica requiere una fecundación in vitro previa, por lo que genéticamente no tiene relación con el niño.
Hay que aclarar que en España si bien no está prohibido, no está reglamentado, por lo que no hay ningún tipo de protección legal para los padres biológicos. Lo cual puede traer muchos problemas si la mujer que se embaraza quiere reclamar la patria potestad del niño.