Aunque la forma de pensar de cada niño es distinta, la mayoría siente miedo al momento de ver una aguja que entrará en su cuerpo y al momento de observar la sangre. Por ello hemos resumido los consejos en tres momentos claves, antes del proceso, durante su ejecución y una vez que culmina.

Antes de la extracción

Se trata de la etapa de preparación donde deberás informar a tu hijo sobre el procedimiento. Lo primero que debes hacer es trasmitirle tranquilidad a tu hijo, refiriéndote al tema como algo normal y tratando de no inspirar miedo, estrés o incomodidad al respecto.

Luego, averigua cómo se llevará a cabo el proceso, es decir, si será un pinchazo en el dedo, o se hará con una aguja en el brazo. Así que le explicarás como se realizará la extracción señalando que es un proceso poco doloroso, y que en caso de que llegue a sentirlo, este será breve.

Por otro lado, debes describir el laboratorio, y procurar que la persona encargada de la extracción sea amable y tenga paciencia. También debes explicarle al niño la importancia de hacerse el análisis para tener una buena salud y para mejorarse pronto, en caso de que esté enfermo.

Igualmente, debes hacerle saber que estarás con él durante el procedimiento y que te asegurarás de que reciba un trato adecuado. No le digas que debe ser maduro o valiente, porque si no tiene éxito, esto puede bajar su autoestima.

Durante la extracción

Recuerda que eres la primera persona que debe estar tranquila y calmada, porque eso es lo que trasmitirás a tu hijo. Dependiendo de la edad existen diferentes métodos para distraerlo durante la extracción.

Si el niño habla, puedes probar a contarle un cuento, haciendo que te mire a ti, en lugar de a su brazo o dedo. En caso de que el niño quiera mirar, entonces dile que cuente hasta tres y respire profundo, en ese tiempo la aguja ya estará extrayendo la sangre y el proceso estará cerca de culminar. Si la extracción se realiza por el dedo, puede probar diciéndole a tu hijo que su dedo es una vela y que debe soplarla.

En caso de que se trate de un bebé, puedes amamantarlo en ese momento, ya que esto tiene un efecto de anestesia, que está siendo muy recomendado últimamente, debido a que se ha comprobado su efectividad para las extracciones sanguíneas.

Después de la extracción

Cuando finalice la extracción felicita a tu hijo y elógialo. Incluso puedes recompensarlo con algo que le guste. De este modo puedes lograr que guarde un buen recuerdo dentro de la experiencia tan traumática que suele ser para los más pequeños el momento de sacar muestras de sangre para un análisis.

Esperamos que estos consejos te resulten útiles para la preparación de esta prueba que no suele resultar muy agradable para los pequeños, el modo ideal de lograr que este momento de la extracción de sangre sea más llevadero.