• Para empezar la higiene es muy importante. Un animal limpio no tiene por qué oler mal. Mantener a la mascota según las normas higiénicas que correspondan es básico, pero también debemos de limpiar sus cosas y su área de descanso. Si tiene camita, mantas o juguetes, estos deberán de lavarse a menudo ya que pueden ser la causa del mal olor. Existen muchos ambientadores aptos para los areneros o para poner en las camas y habitaciones donde hay animales. Las bolsitas de lavanda, además de tener un olor muy agradable, funcionan como repelentes de las pulgas, por lo que son una gran idea.
  • No debemos de poner colonia a nuestros peludines, pero si no podemos evitar hacerlo porque no soportamos su olor, que sea una adecuada a su PH, de venta en tiendas veterinarias. De todos modos es mejor no abusar, ya que algunos animales reaccionan mal al notar que no huelen “a ellos” pudiendo llegar a orinar y restregarse para recuperar su “esencia”.
  • En el caso de tener areneros mejor usar los cubiertos y hay que limpiarlos a menudo. Mejor si se hace varias veces al día, con una arena que no tenga olor propio. Son muy apropiadas las ecológicas, ya que son aglomerantes y recogen la orina, pudiendo quitar el trozo que se ha empapado y tirarlo por el retrete junto a las heces, no dejando olor en las bolsas de la basura. Existen muebles con una entrada para poder meter dentro los areneros y que de este modo huelan menos, pero si se tienen varios gatos es fundamental que al menos tengan dos entradas para evitar que uno pueda acorralar al otro dentro. Si los animales son de pelo largo hay que revisarles el culete, ya que pueden llevar pegados restos tras usar la arena o hacer sus cosillas en la calle.
  • Fregar y limpiar la casa es también importante, sobre todo si dejamos que jueguen en la sala o en los dormitorios. Airear mucho es fundamental, pero siempre cuidando la seguridad de los animales no teniendo las ventanas abiertas en exceso si están en la habitación.
  • No hay que dejar comida seca al sol, ya que puede llegar a estropearse. La comida húmeda se debe de retirar cuando acaben de comer pues se estropea con facilidad, sobre todo en verano, dando muy mal olor.
  • Los machos castrados no suelen marcar territorio, sobre todo aquellos castrados muy jóvenes, lo cual evita muchos olores.