Lee y sigue al pie de la letra las instrucciones

La mayoría de los accidentes a menudo suceden por la falta de atención de la gente, y con esto queremos decir que no todas las personas leen las instrucciones antes de usar un determinado producto, si la gente leyera los manuales antes de usar cualquier artefacto, se ahorrarían muchos inconvenientes. A  veces para algunos parece tarea más fácil tratar de adivinar cómo funcionan las cosas. Es obligatorio que leas el manual que trae la olla de presión para que conozcas su uso y sobre su cuidado, ya que así evitarás muchas molestias. 

  • No excedas el límite de la olla de presión : Por seguridad es necesario que sepas distribuir de manera correcta los alimentos que cocinarás en la olla, trata de no rebasarla, y no llenarla completamente. Algunos alimentos suelen aumentar su tamaño mientras se están cocinando, así que es importante que midas correctamente la cantidad de alimentos y agua que usarás a la hora de utilizar la olla, así podrás cocinar bien y sin temor de que los alimentos se rieguen, y puedas llegar a quemarte.
  • Con mucho cuidado libera la presión contenida en la olla: Sabrás que mientras se usa una olla de presión esta va acumulando presión y tiene un indicador que nos lo muestra. La mayor parte del tiempo no tiene que ser un problema, debes retirar la olla del fuego y dejar que repose por algunos minutos, mientras la presión disminuye y se libera. Coloca la olla debajo del grifo con agua fría, ayuda a que la presión disminuya más rápido, aunque como lo indicamos anteriormente, lo mejor es leer las instrucciones, ya que algunas ollas de presión puede que funcionen de manera distinta.
  • Mantén la olla en buen estado y cuidada: Muchas accidentes están asociados a descuidos y es por ello que debes tener en cuenta, que debes mantener la olla en perfectas condiciones, si deseas evitar cualquier accidente. Hay un circulo de goma que recubre la tapa de la olla, esta goma es llamada: “la junta” y debe estar perfectamente cuidada.

Revisa periódicamente la junta de la olla, y chequea que esta no se encuentre rota, agrietada o en mal estado, si lo está, debes reemplazarla inmediatamente por una nueva. De igual manera si observas que algunos componentes de la olla resultan defectuosos, lo mejor es que los cambies por unos nuevos. Trata siempre de usar repuestos que pertenezcan exclusivamente a la marca de olla que poseas. Si tienes una olla demasiado vieja lo mejor es que pienses en comprar una nueva.