En algunos casos el problema puede ser una incompatibilidad clara y manifiesta, como es el caso de personas con graves alergias que no pueden convivir con perros o gatos. Pero si tu pareja es una persona con sensibilidad, entenderá cómo te sientes y, llegado el momento de la convivencia, te ayudará a buscar una casa adecuada para tu animal.

Lo que no se debería de tolerar en ningún caso es que una persona que supuestamente nos quiera, no sea capaz de mostrar una empatía básica con nosotros pidiéndonos que escojamos entre nuestro animal y ella, sin ser capaces de entender la relación tan estrecha que se puede dar entre una persona y su mascota.

Hay muchos caminos antes del abandono. Uno de ellos es, en el peor de los casos, buscar un nuevo hogar al animal donde pueda tener un mejor espacio y una buena relación con todos los miembros de la familia.

Pero por supuesto, siempre está el camino de intentar conocer y convivir con el animal. Algunas personas argumentan que no es que no amen a los animales, sino que su pareja no ha sabido educar a su perro o gato y ahora se encuentran con un animal con serios problemas de comportamiento.

Estos problemas pueden desencadenar incluso en ataques a la otra persona debidos a celos. Evidentemente, esto no es agradable para nadie, sobre todo si el animal se muestra particularmente agresivo.

En estos casos el análisis es claro, el culpable no es el perro o el gato, sino la persona que no ha sabido poner límites a su mascota. La solución pasa por consultar con profesionales expertos en comportamiento, como etólogos y entrenadores.

Estos pueden darnos las pautas a seguir para corregir el mal comportamiento de la mascota, preferiblemente antes de que comience la convivencia. La pareja puede tomárselo como un reto a superar juntos que puede ayudarles a conocerse mejor e incluso como un pequeño “ensayo de paternidad”.

Este trabajo necesita de paciencia, de empatía y de mucho cariño, por lo que puede ser un gran nexo de unión si se enfoca de la manera adecuada y, seguramente, el dueño de la mascota nunca olvide que su pareja no fue de los que le hizo elegir, sino de los que se implicó.