Gracias a su capacidad antimicrobiana, con su uso se consigue eliminar aquellos microorganismos –principalmente microbios y bacterias– que son los causantes de procesos infecciosos en las vías respiratorias. Gripas, resfriados, asma, tos, bronquitis, anginas de pecho, son curadas gracias a la hierba. Preparar infusiones con ella elimina estas afecciones, en dosis de cinco gramos de hojas por cada litro de agua. Debe beberse la mezcla al menos tres veces al día.

El eucaliptol, principal componente de la planta, permite fluidificar las secreciones pulmonares, favoreciendo así la expulsión de las mismas. Igualmente, resulta antitusivo, y un gran inhibidor de la irritación bronquial.

En el caso de la bronconeumonía, se aconseja el cocimiento de hojas de ecucalipto, romero y menta. Con la preparación pueden realizarse además vaporizaciones que descongestionan, gracias a los vapores emanados. Para complementar el tratamiento podría aplicarse desde las rodillas y hasta los pies aguardiente alcanforado (mezcla que se obtiene agregando alcanfor al aguardiente, dejándolo reposar por una noche), cubriéndolas luego para preservar el frío-calor.

Preparar una solución a base de eucalipto para problemas respiratorios

Para las afecciones de garganta, tales como disfonía, pueden prepararse diez gramos de hojas de eucalipto frescas por un litro de agua, y dejar hervir. Esta preparación puede ser usada en gargarismos y así desinfecta la boca.

Otro remedio, esta vez para combatir la tuberculosis, no es más que la maceración de un puñado de hojas de la planta, hasta obtener cerca de una cucharada sopera, la cual debe mezclarse luego con una porción de hojas de bledo, maceradas también. A la mezcla se le añade después dos tazas de agua hirviendo y se deja infundir durante diez minutos. La dosis que se recomienda es de dos a cuatro pocillos al día.

Eucalipto en hojas sueltas para preparar su infusión

Para la bronquitis, la tos y la pulmonía, es eficaz realizar evaporaciones con hojas de eucalipto en las habitaciones de los enfermos. El modo de hacerlo es el siguiente: se hierven tres litros de agua, añadiendo cien gramos de las hojas de la planta medicinal, y se renuevan cuando hayan perdido su aroma.

También para la tos puede realizarse una miscelánea con un puñado de hojas de eucalipto, uno de llantén y otro de tomillo. Se calientan las tres hierbas en una taza de agua con el jugo de medio limón, la cáscara y la pulpa, todo excepto las semillas. Más tarde se deja reposar, se cuela y endulza con miel de abejas, y se toma al levantarse y al acostarse. Los resultados serán maravillosos.