El estudio de este comportamiento se realiza desde el punto de vista de la biología y también de la psicología experimental. Mientras que en algunos países la etología es una licenciatura independiente, en otros es una parte de los estudios de las carreras de biología o de veterinaria.

Desde el punto de vista del propietario de una mascota, un etólogo es algo así como un psicólogo para animales, que puede ayudarle cuándo el animal presenta un problema de comportamiento.

Antes de acudir a un etólogo

Si tenemos una mascota que de repente muestra un cambio en su comportamiento sin que seamos capaces de encontrar una causa lógica que lo justifique antes de nada debemos de acudir al veterinario para descartar una causa médica.

Hay gatos que orinan fuera de sus bandejas y no es por rebeldía ni por marcar territorio, sino por una infección de orina que les hace rechazar la arena. O perros que de pronto comienzan a gruñir y a ladrar y resulta que tienen un dolor causado por algún problema de salud que es la causa de esos ladridos.

El veterinario realizará una revisión completa del animal y, en caso de que no encuentre nada que justifique el comportamiento de la mascota comenzará a indagar sobre si puede haber otras causas.

Dado que su experiencia con casos de ese tipo es muy amplia, puede ayudarte a encontrar la causa del problema y darte unas pautas para arreglarlo. Pero en algunos casos,  porque no se encuentre el origen del conflicto o porque aunque lo tengamos identificado no seamos capaces de dar con la solución, el veterinario nos derivará a un etólogo para tratar a nuestra mascota.

Con la ayuda de un etólogo entenderemos mejor los problemas de nuestras mascotas

En la consulta del etólogo

Cuándo acudimos a un etólogo, este indicará en la mayor parte de los casos que se acuda a la consulta sin el perro o gato. Si se tienen vídeos en los que se vea el comportamiento que causa el problema, es conveniente llevarlos para que el especialista pueda ver como el animal reacciona en su entorno.

Una vez allí suelen tener un protocolo de preguntas que realizan a los propietarios de la mascota con el fin de conocer la relación entre este y su animal. Poco a poco se va profundizando en el problema, pero puede resultar algo chocante pues podría preguntar por cosas que parezcan ajenas al tema a tratar.

Sin embargo todo tiene una explicación y a veces hay conflictos que para los propietarios están ocultos pero que están causando en el animal un problema de estrés; o los propietarios, sin ser conscientes, envían a su mascota mensajes contradictorios confundiéndola; o algún miembro de la familia está teniendo un comportamiento inadecuado, sin tener que haber mala intención, que lleva a que el animal se rebele.

Existen casos de gatos, animales psicológicamente muy complejos, que han sufrido una seria crisis de estrés tan solo porque se ha cambiado una alfombra de la casa. Con este ejemplo es posible ver lo difícil que puede ser en algunas ocasiones dar con el origen del problema.

Un buen etólogo no solo nos ayudará a entender que está sucediendo, sino que nos dará pautas para que todo vuelva a su cauce y vuelva a reinar la tranquilidad en la casa, siendo dueños y mascotas mucho más felices.