La importante investigación radica en que se ha podido identificar la proteína que produce el “gen sano” del sueño. Curiosamente dicho estudio se ha basado en investigación durante algunos años, de las colonias de moscas de las fruta analizando fundamentalmente los distintos patrones del sueño. Al igual que las personas, las moscas de la fruta permanecen inmovilices entre seis y doce horas. Incluso las moscas también duermen más en la juventud que en la madurez. Las moscas con el gen mutado no pueden conciliar el sueño porque no reciben la suficiente seña de GABA que permite calmar los circuitos de excitación.

Es ahí donde observaron que un grupo de moscas portadoras del gen mutante del sueño tenían serias dificultades para conciliar el sueño. Los investigadores aislaron el gen del sueño para poder estudiar su funcionamiento correcto percatándose que era indispensable para apagar las neuronas que controlan la excitación. Según estos expertos este gen se activa a última hora de la tarde y se conoce que este gen está presente en todos los animales por muy pequeño que sea su tamaño.  Es decir, se han encontrado este gen tanto en humanos, ratones, conejos….hasta incluso gusanos.

Del mismo modo se ha descubierto que existe un gen que hace que las personas duerman más o menos y que se cree que es hereditario.  Según Rick Neubig, profesor en Michigan, quien ha clasificado que existen dos tipos de personas. Las que duermen mucho “lechuzas” y las personas que duermen muy poco “alondra”. Según el doctor las familias con síntoma de sueño alondra tienen el sueño anticipado por lo que se suelen levantar muy temprano y con inquietud. En este sentido el gen mutado crea una proteína diferente capaz de afectar a cada ritmo de sueño.