Dos imprescindibles

  • Santa Sofía. Este monumento es uno de los rincones más visitados de Estambul ya que se ha convertido en todo un símbolo para la ciudad. Es conocida entre la población turca como ‘Ayasofya’ y cuenta con más de 15 siglos de antigüedad. Fue levantada durante el Imperio Bizantino, aunque a lo largo de la historia se ha visto modificada por los pueblos que conquistaban la ciudad como los otomanos, que también dejaron su huella en la espectacular construcción. Se encuentra en la Plaza Sultanahmet y abre todos los días, excepto los lunes, entre las 9 y las 17 o 19 horas, dependiendo de la época del año que se visite. El precio de entrada es de 25 liras turcas que equivale a 8 euros por persona.

Monumento de Santa Sofía

  • Mezquita Azul. La otra joya principal de Estambul es su famosa Mezquita Azul, una enorme construcción levantada a principios del siglo XVII y que se ha convertido en la mezquita más grande de la ciudad y una de las más importantes del país. Los seis minaretes que coronan el templo religioso, crearon polémica en su día por tener el mismo número que los de la Meca, por lo que en éste último se tuvo que construir un séptimo minarete. A diferencia de Santa Sofía, el acceso al interior es totalmente gratuito y en el recorrido se pueden admirar los miles de azulejos de color azul que dan vida al nombre del monumento. Las mujeres que entren deberán llevar los hombros y cabeza tapada, y si no lleváis nada en vuestro viaje para ello, en la entrada os darán los ropajes necesarios. Permanece abierta todos los días entre las 9 y las 19 horas.

Mezquita Azul

Otros puntos de interés

  • Torre Gálata. Este hermoso edificio que da vida al patrimonio de Estambul es considerado una de las torres más antiguas del mundo, ya que fue construida a principios del siglo VI. En un primer momento se utilizó como faro y con el paso del tiempo y la influencia de diferentes pueblos, ha tenido diferentes usos. Aunque sus 60 metros de alto no la otorgan como la torre más alta, sorprende a los turistas su ancho diámetro así como el grosor de sus muros. Sin embargo, desde lo alto de la construcción se tienen las mejores vistas de la ciudad, por lo que merece la pena visitar su interior. Abre entre las 9 y las 20 horas y el precio de entrada es de 10 liras turcas, es decir, unos 3 euros.
  • Palacio Topkapi. Cuando Estambul fue la capital del Imperio Otomano se hicieron increíbles construcciones como el Palacio Topkapi. Hasta el siglo XIX, los sultanes que hubo a lo largo de la historia de Turquía gobernaron desde este imponente monumento. Aunque en su interior se pueden visitar diferentes zonas como el tesoro, la cocina o la sala de armas, el harén es uno de los lugares más turísticos; éste último era el lugar de residencia de los sultanes y sus cientos de mujeres. Excepto los martes, abre todos los días de la semana entre las 9 y las 17 horas, o hasta las 19 horas entre abril y octubre. Para acceder al interior del palacio hay que pagar una entrada de 25 liras y para el harén 15 liras, los equivalentes en euros son de 8 y 5 euros, respectivamente.

Entrada al Palacio Topkapi

  • Cisterna Basílica. Uno de los puntos de interés más sorprendentes de la población turca son las numerosas cisternas que hay repartidas en Estambul. Antiguamente se utilizaban para almacenar el agua en caso de sequía o especialmente si la ciudad se veía atacada. Hoy en día, la Cisterna Basílica no sólo es considerada como la más importante sino que es uno de los monumentos más visitados, conocido también como el ‘Palacio Sumergido’. Permanece abierta al público de miércoles a lunes entre las 9 y las 18,30 horas y el precio de entrada es de 10 liras, el equivalente a 3 euros.