1. Debe de ser especialista en nuestras mascotas. Cuándo tenemos un perro esto puede no ser muy importante, ya que se hace raro pensar en un veterinario que no entienda de perros. Sin embargo los gatos son animales que es necesario conocer bien para poder tratar y que tienen que gustar ya que a menudo dan muchos problemas en las consultas. Por su puesto, si hablamos de especies menos habituales, como roedores, reptiles o animales exóticos es fundamental que el veterinario tenga experiencia tratando con ellos.
  2. Tener atención de urgencias. No hay nada peor que tener la mala suerte de que nuestra mascota se ponga enferma de madrugada o durante el fin de semana y vernos obligados a llevarla a un veterinario al que no conocemos y que no conoce a nuestro animal. Poder ir a la clínica habitual y tratar con personal que conocemos y en el que confiamos es básico y por eso es muy recomendable que la clínica tenga este tipo de atención, aunque tan solo sea a través de un teléfono al que poder llamar.

Consejos para elegir el mejor veterinario posible

  1. Disponer de quirófano y material para pruebas. Por el mismo motivo que queremos que si tenemos una urgencia nos atienda un veterinario conocido en el que confiamos, también queremos que si hay que operar a nuestro animal o realizarle una radiografía lo haga la persona que lo trata habitualmente. Además de darnos más confianza nos evitará tener que buscar un sitio diferente para cada cosa que tengamos que hacer. En la misma clínica nos harán la revisión y si algo va mal, se ocuparán de descubrir lo que es y de realizar todos los pasos necesarios para que la mascota vuelva a casa como nueva.
  2. Contar con una buena comunicación con la clínica. De poco vale que nos recomienden a un profesional excelente si no podemos acudir a su clínica fácilmente. Poder acudir caminando en caso de no tener vehículo propio es un aspecto importante a considerar, ya que en muchos casos no nos permitirán subir al autobús con nuestro perro.
  3. Si es posible que ofrezca otros servicios que nos interesen. Si tenemos un perro que necesite servicios de peluquería, es interesante que la clínica a la que vamos habitualmente ofrezca esta posibilidad. O que podamos comprar allí la comida o los juguetes aconsejándonos con nuestro veterinario. Evidentemente no se trata de un aspecto imprescindible, pero si de un extra que aporta puntos a la hora de escoger una clínica sobre otra. Es un modo más de estar en contacto y de si acudimos allí con nuestra mascota a menudo, esta se puede familiarizar mejor con el lugar y no lo percibirá como un espacio hostil, sino como un sitio al que va de paseo y que puede ser divertido.