Ya vimos semanas atrás los errores típicos al pedir un aumento de sueldo, en esta ocasión vamos a ver todo lo que debemos evitar si creemos que nuestra vida profesional no está siendo todo lo productiva que esperábamos.

Lo que no debes hacer sobre tu trabajo

  1. Cuestionarte tu carrera. ¿Serías mejor en otro sector? Cuestionarse la profesión que uno ejerce es muy común entre los empleados que no están a gusto en sus puestos de empleo. Sin embargo, son muy pocos los que tienen clara su vocación y se aferran a ella durante sus estudios. Tanto si creías que ‘habías nacido para ese trabajo’, como si decidiste estudiar esa carrera en el último momento, dale una oportunidad a tu profesión e intenta sacar lo mejor de ti sin cuestionar que podrías haber hecho en el pasado.
  2. No estoy capacitado. Las nuevas tecnologías se desarrollan de una forma vertiginosa y eso a veces asusta a los empleados que no se ven capacitados para seguir el ritmo de evolución de los últimos avances. Si crees que te estás ‘quedando atrás’ en cuanto a las exigencias de tu empleo, dedícale tiempo e incluso dinero a mejorar en ello. Tómalo como una inversión y verás que mejorando en tu puesto de trabajo demostrarás a la empresa que tus conocimientos crecen del mismo modo que lo hacen los requerimientos de tu sector.
  3. Fijarse más en el sueldo que en la satisfacción. Dicen que ‘el dinero no da la felicidad’, pero seguro que todos los empleados de una misma compañía afirmarían que serían más felices si ganaran más dinero en su puesto de trabajo. Obsesionarse con aumentar de salario puede hacer que no rindas igual en el puesto de empleo y es un error que debes evitar en tu carrera profesional. Si crees que debes pedir un aumento, valora los pros y contras y si realmente te mereces ese incremento de salario.
  4. No se ‘venderme’. ¿Eres bueno en tu trabajo y tus superiores o compañeros no reconocen tus méritos? Uno de los errores que hay que evitar en un empleo es no saber venderse de cara a la empresa. Deja la timidez a un lado y confía en ti mismo para demostrar a los demás que las tareas que realizas cada día son una pieza clave para el buen funcionamiento y desarrollo de la compañía. No peques de prepotente delante del jefe, pero hazle saber de manera sutil cuando la empresa se ha beneficiado de una idea que aportaste, un cliente que conseguiste cerrar o un proyecto que ha sido todo un éxito.
  5. No soy feliz en el trabajo. ¿Crees que serías más productivo en otro sector de tu compañía? ¿Has desarrollado otros conocimientos durante tu vida profesional y te gustaría ponerlos en práctica? Habla con tus superiores y explícales que te gustaría variar en tus tareas a desarrollar ya que has adquirido la formación adecuada para ello y que vas a demostrarles que serás más útil en ese puesto de trabajo que en el actual. Si crees que la única forma de ser feliz es cambiando de empresa, ten en cuenta que es arriesgado pero quizá es la única manera para olvidarte de la frustración que no te deja ser feliz.
  6. Tengo miedo a emprender. Si has decidido ‘ser tu propio jefe’ y te falta el ‘último empujón’, te aconsejamos que no tengas miedo a emprender ya que hoy en día es la salida que más personas en situación de desempleo están llevando a cabo. Cuentas con diferentes opciones para montar tu propio negocio, dependiendo del tamaño de la empresa, el tipo de proyecto que quieras desarrollar o el presupuesto que tengas como capital. Las franquicias suele ser una apuesta segura para recobrar el dinero invertido en un periodo de tiempo relativamente corto.