Desarrollo de una entrevista de tensión

  • Inicio. Generalmente, ningún entrevistador intenta ‘sacar de quicio’ al candidato nada más que comienza el proceso de selección. En la primera toma de contacto, la persona responsable de elegir a la persona que cubrirá la vacante se muestra simpática, cercana y muy educada con el postulante. Si sabes de antemano que la empresa que te ha llamado hace entrevistas de tensión a sus futuros empleados, mantente firme, educado y amable desde el inicio hasta la finalización de la entrevista.
  • Preguntas. En la entrevista de tensión las preguntas van aumentando en cuanto a complejidad e incomodidad a lo largo del desarrollo de la misma. Es decir, primero se establece con el postulante un ambiente relajado, formal y profesional en el que se le pregunta por su trayectoria laboral y académica; pero poco a poco el tipo de preguntas se vuelven más difíciles de contestar. “¿Preferirías estar haciendo otra cosa en este momento, no?”, “¿Si eres tan bueno en tu trabajo por qué no estás trabajando todavía?”, “¿Llevas toda la vida estudiando y aun no dominas los idiomas?”; estas son alguna de las preguntas que pueden hacerte para ver cómo reaccionas. Respira hondo y piénsate bien la respuesta, actúa con naturalidad ya que es una prueba y no ‘algo personal’ que tiene contrata ti. Es un ejercicio, duro, para comprobar hasta dónde eres capaz de aguantar; no entres en su juego y demuestra que eres una persona educada pase lo que pase.

Es importante mantener la calma durante la prueba de la entrevista de tensión

  • Pequeña prueba. Una vez realizada la mayoría de preguntas, te hará hacer un pequeño ejercicio o prueba para ver cómo reaccionas de forma espontánea. Si tu futuro puesto de trabajo requiere atender a clientes, dedicarte a las ventas o ‘ser la imagen’ de la compañía, te pedirán seguramente que le vendas cualquier objeto que haya en la sala donde estéis realizando la entrevista. Otro ejemplo muy común en las entrevistas de tensión es que el seleccionador finja el papel de un cliente enfadado, y quiera que hagáis una pequeña representación de cómo sería esa situación en la vida real si te dieran el puesto de trabajo. Mantén tu actitud educada y aprovecha esta oportunidad para demostrar que eres la persona idónea para el empleo.
  • Despedida. Puede que el entrevistador haya pasado los últimos minutos del proceso de selección con una actitud antipática, casi ofensiva, y que en el momento de la despedida vuelva a ser la ‘persona encantadora’ que te había saludado al comienzo. Si esto es así, sin duda has presenciado una entrevista de trabajo de tensión. Pero en ocasiones los seleccionadores mantiene ese papel ‘frío’ que han caracterizado durante toda la fase anterior y en la despedida pueden desesperarte más todavía. Si al acabar es un maleducado o incluso utiliza alguna expresión mal sonante, no te dejes engañar y mantente firme hasta el final. Cuando la entrevista va llegando a su fin, los candidatos se van relajando y suelen mostrase ‘tal y como son’, por lo que es el mejor momento para analizarte, así que tu sonrisa debe mantenerse y tus nervios controlarse.