Antes de la entrevista

  1. Ubicación. La mayoría de veces en las que hacemos una entrevista de estas características estamos avisados previamente de ello. Por eso, es imprescindible que elijas un sitio tranquilo, en los que no se puedan generar posibles ruidos y donde la cobertura sea correcta en todo momento. Si no te es posible estar en un lugar donde no haya interrupciones, informa al entrevistador cuando te llame porque quizá es mejor que la aplacéis para otro momento. Sin embargo, intenta por encima de todo a llevarla a cabo en el día y la hora que te hayan citado.
  2. Tener el CV. Todos pensamos que sabemos perfectamente qué hemos estudiado y en qué hemos trabajado a lo largo de nuestra vida, pero aun así es imprescindible tener nuestro currículum delante en el momento de la entrevista telefónica. Y es que puede que no recordemos a la perfección los periodos de tiempo de los anteriores puestos de trabajo así como los cargos concretos que desempeñábamos. En cualquier caso, siempre nos dará más seguridad tener este documento mientras dure la conversación con el seleccionador.
  3. Oferta de empleo impresa. Puede que estés pendiente de cubrir varios puestos de trabajo que te podían interesar, por lo que quizá puedes llegar a ‘mezclar’ diferentes empleos a los que te apuntaste. Por eso, es necesario que imprimas la oferta de trabajo y la tengas delante de ti durante la entrevista. Aunque también puedes consultarla desde cualquier dispositivo electrónico, si la tienes en papel puedes tomar notas directamente sobre ella según la información que te ofrezca el seleccionador.

Durante la llamada

  1. Tomar notas. Ten siempre a mano un papel y un bolígrafo para apuntar los datos que te ofrezca el interlocutor. Aunque principalmente serás tú el que tengas que hablar más en la conversación, la información que te dé el seleccionar será primordial para ti. Y es que seguramente puede darte una segunda cita, que en esa ocasión sería presencial, junto con una dirección que necesites anotar. Apunta también su nombre y te recomendamos que hagas referencia a él a lo largo de la entrevista, o por lo menos en el momento de la despedida.
  2. Actitud durante la entrevista. Puede parecer que cuando el entrevistador no te ve, no puede notar si estás nervioso, sonríes o dudas ante una pregunta. Y es que sólo a través del sonido puede captar de ti una impresión casi tan acertada como si te tuviera delante. Por lo tanto, lo mejor es que actúes como si realmente se tratara de una entrevista presencial. Hazla sentado, en una postura correcta y sonríe al hablar.
  3. Saber ‘vendernos’. Hay que tener en cuenta que cuando uno hace una entrevista telefónica puede que no se alargue tanto como podría pasar en una presencial, por lo que el ‘tiempo es oro’ para convencer al entrevistador de que somos el candidato idóneo. Para ello, es recomendable que nos preparemos y ensayemos una especie de carta de presentación sobre nosotros y hacer de forma clara, breve y concisa un resumen de nuestras principales aptitudes y experiencias.
  4. Predisposición. En ocasiones este tipo de entrevistas se realizan como ‘filtro’ para descartar candidatos, ya que se da alguna información concreta como el sueldo a percibir o las tareas a realizar. En principio, es preferible que te mantengas dispuesto a todo lo que se te diga por teléfono, para poder negociar directamente las condiciones una vez que hagas la entrevista personal.