Para empezar, deberemos de colocar bien el pulsómetro. Para eso hay que tener en cuenta que lo electrodos realizan mejor su función si están húmedos, por lo que se recomienda mojarlo ligeramente antes de colocarlo.

A continuación se comprueba si el dispositivo está activado y, en caso de que utilicemos una app, si se está debidamente conectado a la misma.

Es importante conocer la frecuencia cardíaca que se tiene en reposo. Esta es la que tenemos en cama nada más despertarnos, pero si no se conoce, se debe de medir estando descansados y preferiblemente tumbados.

También es bueno conocer la frecuencia cardíaca máxima a la que debemos de llegar. Para esto se suele utilizar una fórmula estándar que consiste en restar la edad a 220. Por ejemplo, una persona de 30 años podría alcanzar 190 pulsaciones por minuto como máximo.

Controlar los entrenamientos

El control de los entrenamientos se realiza según la intensidad que se quiera dar al mismo. Un entrenamiento suave supone un trabajo de entre el  60% y el 70 %, un entrenamiento medio, un trabajo de entre el 70% y el 80%, un entrenamiento de alta intensidad un trabajo de entre el 80% y el 90% y más del 90% se considera un entrenamiento de máxima dureza.

La forma de medir estos porcentajes es restando a tu frecuencia cardíaca máxima la frecuencia cardíaca en reposo. Sobre la cifra conseguida se realiza el porcentaje.

Por ejemplo, si el individuo de 30 años del ejemplo anterior tuviera una frecuencia cardíaca de 60 pulsaciones en reposo la fórmula sería la siguiente:

  • 190-60 = 130
  • El 60% de 130 sería 78 y el 70%  91. Por tanto, entre 78 pulsaciones y 91 estaría realizándose un entrenamiento suave. El 60% es el mínimo ya que es a partir de esta frecuencia cardíaca que se comienza a activar el metabolismo. El periodo inferior al 60% sería el que se corresponde al calentamiento.
  • El entrenamiento medio estaría entre 91 pulsaciones y 104 pulsaciones. En esta fase del entrenamiento se potencia la resistencia.
  • El entrenamiento intenso serían a partir de las 104 pulsaciones hasta las 117. Una vez superado el 80% de trabajo el cuerpo ya deja de quemar grasa y comienza a consumir glucógeno, por lo que hay que tener una buena preparación física para exceder estos porcentajes.

Otras utilidades del pulsómetro

El pulsómetro es muy útil en los entrenamientos individuales porque ayuda a saber si se está entrenando al ritmo correcto, pero también en las clases de gimnasio de grupo. Este tipo de clases tienen el riesgo de que al haber gente de diferentes niveles, unos se esfuercen demasiado mientras que otros se queden cortos.

Una forma de poder personalizar el entrenamiento es mediante el uso de un pulsómetro que indique si se debe de aumentar la intensidad o si se está forzando la máquina.