Educar a un perro: ¿cómo entrenarle?

Generalmente la atención exclusiva que prestamos a nuestra mascota no es excesiva puesto que tenemos otros quehaceres diarios que no nos permiten estar constantemente con ellos. Por eso, cuando dedicamos tiempo sólo a nuestro perros éstos se ‘vuelven locos’ con nosotros y sólo quieren disfrutar del rato que queremos invertir con ellos. Así que cuando vayas a enseñarle algo nuevo en casa, dedica la media hora anterior a jugar con él, hablarle de forma cariñosa, pasearlo… En definitiva, ‘cansarle’ físicamente y ‘mimarle’ mentalmente para que esté receptivo ante nuestro adiestramiento.

Con la atención adecuada podemos educar a nuestro perro

Además, la relación amo-mascota se afianzará cada vez con más fuerza y el dueño se irá forjando su figura de ‘dominante’. Es muy importante que durante el entrenamiento utilicemos los sonidos y los gestos como parte del adiestramiento. Por eso es recomendable que no sólo hagan caso a la orden de una palabra sino que también empleemos un silbido, chasquido o movimientos gestuales.

Debes tener en cuenta…

  • No pegar. Una de las normas que debemos aplicarnos a nosotros mismos como adiestradores desde el primer momento que queramos entrenar a nuestro perro es no pegarle si hace algo mal. Los animales aprenden por asociación y deben relacionar nuestras manos con caricias y que ‘hacen las cosas bien’; si les pegamos se volverán ariscos, desconfiados e incluso agresivos al intentar protegerse del daño físico.
  • Castigar y premiar en el momento. Cada efecto tiene una consecuencia y para educar a nuestra mascota si lo que ha hecho está bien o mal debemos actuar de un modo que lo asimile y comprenda. Para ello, habrá que premiarle o castigarle en función de sus actos y siempre en el momento el que se haya producido. Y es que aunque los perros tienen una memoria asombrosa suele ir relacionada con el olfato y el sonido, pero no utilizan la memoria para razonar y por lo tanto nuestro gesto debe ser inmediatamente después de que ocurra  o directamente durante la acción.
  • ¿Cuándo y cómo premiarle? Para una mascota cualquier ocasión es buena para aprender y por eso no sólo se le debe premiar hasta que coja un determinado hábito, sino también a lo largo de evolución. Precisamente durante la evolución en la educación del perro, los motivos por los que se le premiarán cambiarán conforme pase el tiempo. Por ejemplo, al principio lo recompensarás porque orine fuera de casa y cuando sea más mayor porque sea cien por cien obediente. Durante el entrenamiento, ve premiándolo según vaya haciendo la actividad de forma correcta y muéstrale que tienes más premios para darle pero que sólo lo harás si él continúa haciéndote caso; de esta forma les motivamos y van asociando que si se esfuerzan recibirán de ti una respuesta positiva.
  • Ser constante y paciente. Un perro tiene que ser sumiso frente a su amo y él es feliz con ese rol que juega, pero por eso cada día espera ‘algo’ de su dueño. Si nosotros no somos constantes o pacientes con la educación de nuestro perro, él nunca podrá tomar la iniciativa por sí sólo. Algunos perros son más fáciles de adiestrar que otros del mismo modo que algunos adiestradores  se comunican con su mascota de forma más óptima que otros amos; en cualquier caso la clave para obtener unos resultados positivos es confiar en él y en nosotros mismos.