Lo primero que debes entender es que el sueño es una práctica que puede aprenderse, o dicho de otro modo, un hábito que puede moldearse de acuerdo a nuestras necesidades y características. También debes estar consciente de que en algunos casos es imposible hacer que tu bebé se duerma de acuerdo a cómo esperas, ya que es un proceso gradual que se logra a través de la práctica.

La mayoría de los consejos para que tu bebé duerma, señalan la importancia de crear una rutina, que generalmente incluye el baño, leer un libro, escuchar música, etc. Aunque estas prácticas funcionan, algunas veces debemos hacer acciones más específicas.

A la cuna, sin que esté completamente dormido

Uno de los errores que los padres cometen cuando intentan dormir a sus hijos, es colocarlos en la cuna cuando están completamente dormidos. Lo recomendable es hacerlo cuando están adormilados pero todavía conscientes, ya que así se sentirán en su espacio antes de dormirse y no les tomará por sorpresa despertarse en medio de la noche y estar solos. Además, esto hará que él mismo encuentre mecanismos para recuperar el sueño en caso de despertarse sorpresivamente, y que se acostumbre a estar solo durante su período de sueño.

Hay que acostumbrar al bebé a dormir en la cuna

No mirarlo a los ojos

Algunos expertos señalan que al establecer contacto visual con un niño que se ha despertado de forma inesperada, puede hacer que salgan completamente de su estado de sueño, y será mucho más difícil para los padres lograr que se duerman. En estos casos, lo mejor es mirar a otra parte de su cuerpo, y utilizar otros recursos como la voz y el tacto. Puedes hablar o cantar un poco y hacer una caricia suave.

Poca luz durante la noche

La cantidad de luz que tu hijo perciba durante la noche es determinante para las diferentes tareas relacionadas con el sueño. Así que procura hacer una diferencia clara entre el día y la noche. Procura no encender la luz cuando se despierte en medio de la noche, ni llevarlo a habitaciones iluminadas, al contrario, tranquilízalo en la oscuridad y utiliza reguladores de luz para que puedas bajar la iluminación unas dos horas antes de la hora que tengas prevista para acostarlo.

Evita cambiar el pañal

Procura cambiar el pañal por última vez cuando el bebé todavía esté despierto. La única condición para que lo hagas en la noche, es que sea realmente necesario. En todo caso, no utilices una toalla fría, sino más bien un poco tibia, ya que el frío despertará completamente al bebé.

En todo caso, debes saber que cada bebé es distinto, así que debes tener mucha paciencia y encontrar el método adecuado para crear un buen hábito de sueño. Como siempre, es necesario solicitar ayuda de especialistas si así lo consideras.