Es muy importante observar bien al animal, conocer sus hábitos, controlar sus ingestas y sus deposiciones y el estado de su piel o de sus ojos, a fin de poder anticiparnos a cualquier problema y ofrecerle una buena solución antes de que las cosas se pongan demasiado feas. Los problemas de los reptiles se pueden enmarcar en dos grandes grupos, los psicológicos y los físicos.

Trastornos de tipo psicológico

Aunque pueda parecernos mentira, los reptiles son muy propensos a sufrir estrés. Muchas personas que lleva a casa a un reptil están tan contentos con su nuevo amigo que actúan con el como si fuera un perro o un gato: lo cogen en brazos, lo enseñan a las visitas y las invitan a acariciarlo etc. Esto, unido a que la falta de experiencia puede hacer que se les dé de comer algo que no se debe,  puede hacer que el animal entre en un decaimiento muy fuerte que puede llevar a que se deje morir de puro estrés.

Es importante respetar el espacio del reptil, aceptar que si queremos una mascota a la que achuchar, tendremos que buscar un perro o un gato, pero que si queremos a una iguana o un camaleón tendremos que aceptarlos con sus características y peculiaridades. Incluso así, el cambio de ámbito pueden hacer que el animal se resienta y tenga problemas de adaptación. Hay que recordar los problemas de inadaptación de los reptiles a este nuevo entorno para virir, muy diferente al que habrían tenido en unas condiciones normales, en una vida en libertad.

Trastornos de tipo físico

Puede ocurrir que nos llevemos a casa un reptil sin conocer a fondo sus hábitos alimenticios o con ideas erróneas sobre los mismos. Además de poder causar una desnutrición, es habitual que se les cause problemas de carácter digestivo. Uno de los más habituales es la aparición de gusanos intestinales, fáciles de detectar en las deposiciones.

Un aspecto importante que se refiere a su digestión pero también a sus hábitos es el asegurarnos de que vacían bien sus intestinos antes de hibernar. Si un reptil hiberna, todo lo que tenga en el interior de sus sistema digestivo se pudrirá, causándole graves problemas e incluso la muerte. La forma de hacerlo es inducir a la hibernación de forma progresiva, mediante métodos que se pueden aprender fácilmente y asegurarnos de que durante dos días al menos antes de aletargarse, no ingieren alimentos.

La piel del reptil también es delicada. Hay que asegurarse de que no tiene problemas de ácaros y de que se realizan las mudas de una forma óptima. Cada tipo de reptil muda su piel de una formar concreta, a trozos o en una sola pieza y hacerlo de otro modo es un signo de enfermedad.