Tiroides: Los problemas de tiroides son bastante frecuentes en los gatos que han alcanzado una cierta edad. A veces es complicado darnos cuenta de que se produce esta enfermedad ya que el gato no tiene síntomas claros. No se trata de síntomas evidentes  como cuándo se rompen una pata y cojean, sino que se trata de cambios en el comportamiento, apatía, cambios en los hábitos alimenticios e incluso defecar u orinar por casa.

Este último punto es muy importante, ya que es una de las maneras más habituales en las que nuestro peludete nos dice que no está bien. Muchas personas no lo entienden y creen que el gato está "portándose mal", por lo que lo regañan. En realidad, casi siempre que el gato hace sus necesidades fuera de la arena, es un mensaje que nos indica un problema de estrés o el inicio de una enfermedad.

Artrosis: Al igual que nos sucede a los seres humanos los gatos sufren el desgaste en sus articulaciones debido al paso del tiempo. Esto se puede hacer evidente porque el animal poco a poco deje de saltar por encima de los muebles o tenga dificultades para subir a la cama a darnos los buenos días como hacía habitualmente.

Se trata de un problema doloroso, por lo que es importante que si se aprecian síntomas se comunique al veterinario para que este pueda valorar un tratamiento.

Problemas dentales: Un gato con pienso seco como principal fuente de alimento suele tener una dentadura sana. De todos modos, es bastante normal que a partir de los seis o siete años haya que empezar a realizar limpiezas de boca periódicas.

Los daños en piezas y en las encías son más frecuentes cuánto mayor sea el gato, y además de las revisiones veterinarias es recomendable que nosotros, dentro de lo que el peludo lo permita, comprobemos que todo esté bien.

Demencia senil: Aunque es algo que no está todavía muy estudiado, los gatos pueden sufrir demencia senil como las personas, de una manera similar a los enfermos de Alzheimer. Nuevamente, tenemos que observar el comportamiento del gato, que puede de repente dejar de mostrar interés por sus dueños, incluso por los miembros favoritos de la familia, dejar de comer o asearse etc.