Los parásitos pueden causar muchas infecciones y problemas de salud, tanto los externos como pulgas y garrapatas, como los internos,  entre los que son muy frecuentes las lombrices. Las lombrices intestinales pueden causar diarreas crónicas, anemia, adelgazamiento del cachorro y en los casos más graves la muerte del animal.

La parvovirosis

Una de las enfermedades víricas más comunes en cachorros de perro.  Suele atacar  entre las seis y doce primeras semanas de vida, sobre todo justo después del destete del animal. Es una enfermedad muy contagiosa y con difícil cura, por lo que es muy importante la prevención. La madre debe de estar vacunada ya que los cachorros se pueden contagiar incluso en el útero.

Cuánto más pequeño sea el animal más mortal resulta este virus y también los perros adultos pueden contagiarse, por lo que es muy importante que si un animal tiene síntomas se le lleve al momento al veterinario y que además se desinfecte toda la casa.

Los síntomas de la parvovirosis son diarreas, especialmente amarillas y con sangre, vómitos, decaimiento y malestar general del animal. No es contagiosa en humanos.

Hepatitis

Ataca principalmente a los cachorros que no han superado su primer año de vida, aunque si los adultos no han sido vacunados también pueden contraerla.

El virus de la hepatitis canina no está relacionado con el de la hepatitis humana, por lo que no hay riesgo de contagio para las personas.

Una de las primeras señales de hepatitis es que el perro estará cansado y sin ganas de jugar. Si se le acaricia en el cuello se puede notar una inflamación en los ganglios que hay justo bajo la mandíbula y las mucosas estarán enrojecidas. Si es posible verlo, un síntoma muy común es la amigdalitis. Los perros no suelen sufrir dolores de amígdalas ni su inflamación, por lo que de suceder esto se debe de acudir al veterinario.

Cuando la enfermedad va más avanzada pueden aparecer las diarreas.  La enfermedad se puede curar en un  alto porcentaje de casos, se calcula que un 80%, aunque es un proceso largo. La mayoría de los canes no tienen secuelas por esta enfermedad una vez superada.