Las uñas se pueden volver débiles por falta de vitaminas, por cambios en la dieta, a causa de diferentes enfermedades o simplemente ser una cuestión genética. Pero en cualquier caso es posible fortalecerlas si se siguen algunos consejos, consiguiendo muy buenos resultados en relativamente muy poco tiempo:

  • Levadura de cerveza. La levadura de cerveza fortalece y da brillo tanto a las uñas como al pelo. Se puede comprar en supermercados o herboristerías y se consume sola, disuelta en agua o espolvoreada sobre el desayuno. Cada marca tiene unas dosis recomendadas que se pueden ver en el envase.
  • Cebolla y ajo. Tanto el ajo como la cebolla ayudan a fortalecer las uñas, pero no hablamos de comerlos, sino de frotarlas con ellos. En el caso de la cebolla hay que elegir una de buen tamaño, cortarla el medio y hacer un agujero para meter los dedos. Déjalos dentro de la cebolla diez minutos. En el caso del ajo, el diente se corta al medio y se pasa por las uñas. Es importante hacerlo de noche si no se va a salir, ya que el olor puede permanecer muchas horas en la piel.
  • Aceite de almendras y oliva. Se mezclan dos cucharadas de aceite de almendras con dos de aceite de oliva y se aplican sobre las uñas con un suave masaje. Si se desea, se puede hacer más cantidad en la misma proporción cincuenta/ cincuenta y aplicarla en toda la mano ya que es altamente hidratante y muy agradable. Deja que la piel absorba tanto como quiera y tras veinte minutos puedes lavarte las manos para retirar el exceso de aceite.
  • Mascarilla para uñas. Se realiza con miel, huevo y aceite de oliva. En un cuenco se mezcla una yema de huevo con una cucharada de miel y otra de aceite de oliva. Se revuelve bien y la pasta resultante se aplica sobre las uñas. Se deja actuar aproximadamente media hora. Esta mascarilla se puede realizar una vez por semana y ayuda a que las uñas absorban los nutrientes de estos alimentos, volviéndose sensiblemente más fuertes.

¿Qué evitar para endurecer las uñas?

Al menos mientras esté realizando el tratamiento evita los esmaltes de uñas, ya que aunque son muy bonitos no permiten que la uña “respire” y pueden dañarla. Es especialmente importante evitar los quitaesmaltes demasiado agresivos, porque estos además de quitar la pintura dañan toda la capa superficial de la uña, ablandándola y debilitándola.

También es importante no caer en la tentación de hacerse uñas de gel para verse las manos bonitas. Este tipo de tratamiento se realizan puliendo la uña natural, lo que hace que se vuelva extremadamente fina y débil, sobre todo tras estar cubierta con una gruesa capa de gel químico durante mucho tiempo.

Al quitar las uñas de gel, las uñas naturales estarán muy dañadas y se verán feas y quebradizas. Es el momento de realizar las curas antes propuestas.