Por otro lado, están deportes como las artes marciales en las que es imprescindible tener huesos muy duros para poder golpear con mayor contundencia al adversario.

Hay que diferenciar entre lo que es golpear con fuerza y soportar los golpes. La resistencia a los golpes no tiene nada que ver con la dureza de los huesos, sino con otros dos aspectos importantes del entrenamiento:

  • Por un lado, aquellos que se dedican a deportes de contacto físico en el que se reciben golpes suelen golpear sin protección sacos de arena ya sea con las manos, los brazos o las piernas. Esto hace que se acostumbren a esos niveles de dolor. Es lo que se conoce como elevar el umbral del dolor.
  • Por otro lado, al dar esos golpes se producen micro rupturas en las terminaciones nerviosas de la zona. Esto hace que se pierda la sensibilidad de la zona, por lo que el dolor que se puede sentir con los golpes se ve muy reducido.

Engrosamiento del hueso

Estos entrenamientos que estamos viendo también contribuyen a endurecer los huesos propiamente dichos. Esto no va a influir en el dolor que se siente con los golpes pero si en la contundencia de los que cada persona lanza a su adversario.

Con los golpes que se dan en los entrenamientos no solo se producen micro rupturas en las terminaciones nerviosas, también ocurre otro tanto en los huesos. Estos agujeritos microscópicos son rellenados de manera natural por el cuerpo, causando un engrosamiento del hueso que lógicamente lo vuelve más duro.

Es muy importante golpear de manera correcta en los entrenamientos. Un truco que ayuda es que si aparecen moretones en la zona debemos de reducir la dureza del saco que se golpea. Pero si estos hematomas aparecen en la zona muscular, entonces también se debe de variar la forma de dar el golpe, ya que se estaría haciendo de manera incorrecta, golpeando con la zona de músculo en lugar de con la zona de hueso.

En la halterofilia y en otros deportes de alta intensidad también se produce engrosamiento del hueso. Al levantar peso o al forzar el cuerpo durante un entrenamiento se produce un mayor requerimiento de calcio y también aumenta su absorción por parte del hueso.

De este modo, el cuerpo adapta su osamenta a los esfuerzos a los que es sometido, logrando engrosar los huesos para aguantar mejor los pesos o los entrenamientos intensos. Si se busca un engrosamiento más rápido del hueso se puede conseguir mediante entrenamientos especiales.

Estos entrenamientos consisten básicamente en tres fases:

  • La fase de maceración: básicamente se trata en pasar un rodillo por la zona a tratar. Este estará debidamente acolchado para no dañar el hueso.
  • La fase de pesos: conocida como tratamiento isométrico del hueso. Se concentran las cargas en la zona que se desea endurecer.
  • La fase de reposo y masaje: El reposo es fundamental para que aumente la masa ósea, pero se puede ayudar con masajes específicos en la zona a aumentar.